KIRCHNER REFORZÓ LOS LAZOS BILATERALES CON LAGOS, FOX Y CHÁVEZ
El presidente Néstor Kirchner se reunió anoche con su par chileno, Ricardo Lagos, con quien dió por superado el tema de la crisis energética, y más tarde recibió la propuesta del venezolano Hugo Chávez de conformar una empresa petrolera interestatal que se llamaría “Petrosur”.
También se reunió con el presidente de México, Vicente Fox, quien le reiteró su deseo de que su país se integre al Mercado Común del Sur, según dijeron funcionarios argentinos.
SEÑALES DE DISTENSIÓN EN EL ENFRENTAMIENTO CON DUHALDE
El Presidente dijo que sólo tienen “visiones distintas en algunos temas” y elogió su papel como secretario del Mercosur. Duhalde fue a darle la mano al final del discurso de Kirchner en la cena de bienvenida.
De eso no se habla”, parece ser la consigna en la delegación argentina en la Cumbre del Mercosur en Puerto Iguazú. “Eso” es la conflictiva relación entre el presidente Néstor Kirchner y el ex presidente Eduardo Duhalde.
Sin embargo, los dos máximos dirigentes de la Argentina hablaron un poquito y fue para no echar más leña al fuego. Kirchner, en un breve diálogo con los periodistas a bordo del Tango 01, respondió así a la pregunta de si iba a hablar con el jefe del peronismo bonaerense:
—Con Duhalde siempre hablamos. No estamos peleados como dicen algunos… Tenemos diferencias, eso sí. Pero que tengamos visiones distintas en algunos temas no quiere decir que estemos peleados.
—Pero, ¿se van a ver en esta cumbre de Puerto Iguazú?
—Claro que nos vamos a ver. Es un encuentro del Mercosur y Duhalde está cumpliendo muy bien su rol en el bloque. Estamos trabajando para el bien del Mercosur y, en consecuencia, para el bien de la Argentina.
En esa línea, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, dijo que la relación entre Kirchner y Duhalde —a la que no calificó con ningún adjetivo— “no afecta la gobernabilidad como pretenden hacerle creer a la gente algunos pícaros”. El funcionario no especificó de quién hablaba.
Poco después, en Puerto Iguazú, Duhalde daba junto al canciller Rafael Bielsa una conferencia de prensa que tenía una condición de los organizadores: sólo se aceptarían preguntas referidas al Mercosur y no se responderían consultas que rozaran de algún modo el conflicto político.
Sin romper el pacto, alguien le dijo a Duhalde que Kirchner había elogiado su actuación en el Mercosur. “Me alegra que el Presidente diga eso”, respondió.
Todas las declaraciones fueron en ese sentido y tuvieron un tono más cercano a la tregua que a la paz. Porque, por ahora, Kirchner sigue en su postura de minimizar la crisis que vive con Duhalde. Y Duhalde, sigue fastidiado porque siente que Kirchner fue quien inició la hostilidad y antes de tiempo. “Si le va bien gobernando, ¿cómo Duhalde le va a negar buenos lugares en la lista el año que viene?”, se preguntaba ayer un dirigente duhaldista.
Pero, en el escenario público, los dos dirigentes prefirieron refugiarse entre el silencio y las frases apaciguadas.
En la tarea de enfriar ardores Kirchner también se ocupó de reivindicar a Raúl Alfonsín, tras las duras críticas que le había hecho el subsecretario de la Presidencia, Carlos Kunkel (“Alfonsín quiere represión con sangre”, había dicho el funcionario kirchnerista, respondiendo a un reclamo del ex presidente para que el Gobierno accione contra los actos de violencia de algunos grupos piqueteros).
“Kunkel se equivocó. Yo sé que esa no es la postura de Alfonsín”, dijo el Presidente, siempre en plan de conciliación.
Más allá de la desautorización a Kunkel, también estaba de por medio la necesidad de los votos radicales en el Senado para la aprobación del pliego de Carmen Argibay como jueza de la Corte y la Ley de Responsabilidad Fiscal.
Después que dijo lo que quiso decir, Kirchner llegó puntual a la calurosa y húmeda Puerto Iguazú, tras un viaje que tuvo un alto en Entre Ríos (ver Duro…) donde recibió afecto de la gente en el recorrido a la ciudad: hubo más público espontáneo en las calles a lo largo de esos 15 kilómetros que en el acto organizado en la plaza de Paraná.
En Iguazú se tomó un descanso y comenzó la serie de reuniones bilaterales, que incluyó encuentros con los presidentes de Chile, Ricardo Lagos; de Venezuela, Hugo Chávez, y de México, Vicente Fox. Después fue a la cena que brindó en honor de los siete presidentes visitantes, en el mismo lugar donde se desarrolla la cumbre del Mercosur, el Iguazú Grand Hotel Casino.
Allí estaba Duhalde. Sólo Lula y su esposa lo separaban de Kirchner. Si algo faltaba, fue ese gesto del bonaerense, quien esperó al final del discurso de bienvenida del Presidente para levantarse, acercarse y darle la mano mientras sonaban los aplausos.
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