KIRCHNER REMARCÓ QUE SE DEBE SALIR DEL DEFAULT, “PERO NO DE CUALQUIER MANERA”
Fue un nuevo mensaje para los acreedores externos y para los organismos internacionales. En el marco de tensión que se vive por la reestructuración de la deuda, el presidente Néstor Kirchner aseguró hoy que “después del desastre” que vivió Argentina se trabaja para lograr una salida, pero que esta no puede ser “de cualquier manera”. Y en plena polémica por el superávit fiscal, aseguró que ese dinero va a destinarse a obras públicas. Una manera de decir también que no se usará para subir la oferta a los bonistas.
Durante la inauguración de una planta de envases en el partido bonaerense de Luján, Kirchner puso el acento en la necesidad de que no fracase la reestructuración de la deuda. Pero remarcó que el país “quiere recuperar su credibilidad”. Y subrayó en ese sentido: “Es esencial que lo que digamos no sea una nueva quimera y frustración para el mundo”.
También hizo una suerte de reclamo a los bancos en cuanto a la recuperación del crédito. Dijo que si “los grupos y las entidades bancarias argentinas avanzan un poquito más rápido el crédito, que ya está mejor, se va a recuperar” en el corto plazo.
La polémica por el superávit también ocupó un espacio importante en el discurso del Presidente. Y allí volvió a dar señales de dureza ante los diferentes reclamos que piden que el elevado ahorro fiscal se destine a mejorar la oferta a acreedores. “La Argentina -dijo Kirchner- va a tener un superávit fiscal superior al 4 por ciento y esto nos va a permitir invertir en obras públicas que son importantes para el desarrollo del país”.
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