KIRCHNER: “SOY MUY PROLIJITO PARA MANEJAR LA PLATA DEL PUEBLO”
En San Nicolás, distrito del norte bonaerense gobernado por un dirigente afín al duhaldista José María Díaz Bancalari, el presidente Néstor Kirchner evitó, otra vez, confrontar con sus adversarios.
Ahora, lejos de centrar el discurso en las diferencias que mantiene con otros sectores, dijo estar dispuesto a poner “ante cada golpe la otra mejilla”, llamó a recuperar la patria “de Evita y de Perón”, y, ante quienes critican su estilo informal, advirtió: “Para lo que soy muy prolijito es para manejar la plata del pueblo”.
Desde sus primeras palabras, ante un auditorio que aguardó más de dos horas el arribo de la comitiva, dejó en claro que no le apuntaría a los Duhalde, opositores ocasionales del matrimonio Kirchner. “No vengo contra nadie. Vengo a trabajar”, advirtió ante la mirada atenta de su mujer, Cristina Fernández —quien partió luego rápidamente para encabezar otro acto en Ezeiza—, y del gobernador Felipe Solá. Apenas se permitió una referencia que pareció apuntar al ex presidente: “Hay que dejar de lado las mezquindades. Que si yo no soy, rompo todo. Que si no hacen lo que yo quiero, son traidores. Así nos va a los argentinos”.
El acto en el Club Atlético Social Buenos Aires, en el que se anunciaron inversiones por más de 87 millones de pesos, no pudo escapar a la disputa bonaerense. El intendente de San Nicolás, Marcelo Carignani, responde políticamente a Díaz Bancalari, segundo en la lista de senadores que encabeza Chiche y presidente del PJ bonaerense. Algo incómodo, el funcionario, quien dispuso no darle asueto a la administración municipal, aceptó participar del encuentro cuando le garantizaron desde la Presidencia que el acto que se iba a realizar era institucional y no proselitista.
De todos modos, la presencia mayoritaria de adeptos al Frente para La Victoria —también acompañó la Federación de Tierra y Vivienda y el Movimiento Barrios de Pie—, le hicieron pasar al intendente duhaldista un mal momento: cuando inició su discurso un sector lo silbó e incluso voló una botella plástica que terminó golpeándolo en el rostro al gobernador Solá. Otra postal de las que suele ofrecer la acalorada interna justicialista.
En el caso de Kirchner, una vez más quedó en evidencia el viraje que le dio a su discurso. Antes que involucrarse en el roce con sus adversarios, prefirió enumerar los logros de su gestión.
Este contenido no está abierto a comentarios

