KIRCHNER SUMA EL APOYO DE LOS GOBERNADORES, PERO DE A UNO
No habrá foto con todos los gobernadores ni documento público unificado, como imaginaban los operadores presidenciales. Sí, en cambio, se selló un compromiso para sacar apoyos individuales de los gobiernos provinciales a la estrategia de Néstor Kirchner de plantear una quita elevada de la deuda a los tenedores de bonos privados, y de rechazar las presiones para destinar un mayor porcentaje del superávit fiscal al pago de los obligaciones externas.
En ese punto quedó el acuerdo entre la Casa Rosada y las provincias (sobre todo, entre las 16 que maneja el PJ) que se cocinó la semana pasada.
Kirchner busca extender su jugada de llevar la pulseada por la deuda a la categoría de “causa nacional”. Aparentemente encontró plafón en los mandatarios, aunque no logró arrancarles el tipo de compromiso que imaginaban cerca suyo.
La idea de máxima era realizar una reunión entre Kirchner y los gobernadores para mostrar que todo el poder político argentino apoya la dureza presidencial en aquella negociación. Alguien llegó a pensar que esa instantánea podría complementarse con un documento público e incluso se habló de movilizar gente a Plaza de Mayo.
Las fuentes consultadas coinciden en señalar que el primero que recogió la propuesta fue el sanjuanino José Luis Gioja. La blanqueó durante una reunión en Gobierno por cuestiones vinculadas a la promoción industrial con sus colegas de La Rioja, Angel Maza, y de San Luis, Alberto Rodríguez Saá.
Hubo mucho cruce de llamadas telefónica y otras adhesiones inmediatas como la del entrerriano Jorge Busti. Al cabo de varias reuniones entre Kirchner y representantes de las provincias se acordaron los compromisos individuales. El jujeño Eduardo Fellner visitó dos días seguidos la Rosada. Entre otras cuestiones, terminó de surcir el entendimiento.
Fellner llevó a Kirchner una posición mucho menos apasionada que la inicialmente planteada por Gioja. Partidario de la mesura, el jujeño —casi seguro próximo titular del PJ— nunca comulgó con la idea de la foto grupal, el documento y la plaza.
No obstante, fue el primero en respetar lo de los pronunciamientos provinciales: el jueves pasado, el PJ de Jujuy sacó un documento de apoyo al planteo argentino en la negociación de la deuda. Y es probable que él mismo se pronuncie mañana, cuando Kirchner visite la provincia norteña para inaugurar obras. Esa metodología se reptirá con otros gobernadores.
Fellner estuvo en diálogo con el chubutense Mario Das Neves, el formoseño Gildo Insfrán y el vice de Corrientes, el peronista Eduardo Galantini, entre otros. A través de otras fuentes, se supo además que el cordobés José De la Sota fue un férreo opositor a la idea del acto político del respaldo.
Fuentes provinciales explicaron a Clarín las líneas generales del razonamiento que intercambiaron los mandatarios. Muchos creen que el combo de medidas de apoyo que había imaginado el kirchnerismo podía ser leída en el exterior como “la reivindicación de un acto de incumplimiento”, eufemismo para definir la decisión de no pagar la deuda.
Se evaluó también que un acto en la histórica plaza podría haber sido interpretado como una suerte de plebiscito de la gestión Kirchner, una movida que necesita ser exitosa en términos de cantidad de gente movilizada. ¿Una movilización así, que sólo puede garantizar el aceitado aparato del PJ, no es contra dictoria con el mensaje de condena a los viejos usos políticos que suele agitar el Presidente?
De todos modos, los gobernadores son conscientes de una realidad: saben que, aún con esos argumentos en contra, si el Presidente llama a una megareunión de gobernadores con el fin de respaldarlo, se les haría prácticamente imposible faltar. Kirchner ha sabido concentrar una alta cuota de poder al cabo de nueve meses de gestión.
Sorprendió a varios la militancia de Felipe Solá a favor de los argumentos presidenciales. Se ofreció a operar en el PJ bonaerense un documento de apoyo a Kirchner, que probablemente vea la luz mañana, en la reunión semanal del partido. Pero además, se anotó para viajar él mismo por el mundo explicando los motivos de la dureza de Kirchner, aun sabiendo que no puede descartarse que Argentina haga otra oferta, más atractiva, para los bonistas.
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