KIRCHNER TAMBIÉN JUEGA A FONDO EN LA CAMPAÑA BONAERENSE
Después de dar sobradas muestras de que participará con toda su artillería en favor de Aníbal Ibarra en la Capital, Néstor Kirchner intensificó también su participación en la campaña electoral bonaerense para darle su respaldo a Felipe Solá. Ayer fue con el gobernador a la ciudad de Moreno para inaugurar obras, firmar convenios en beneficio de la municipalidad local y dar un fuerte discurso en el que llamó a “terminar con los ladrones y corruptos y con los que se llevaron la riqueza de esta tierra”.
Tanto el ballottage porteño como la elección bonaerense se harán el 14 de setiembre, la fecha en que Ibarra y Solá se juegan la reelección, y los 17 días que restan auguran un Kirchner hiperactivo, el estilo K a todo fulgor.
Sin embargo, Kirchner busca que las cuestiones de Estado que atiende con el mismo ritmo, no queden opacadas por sus horas de trabajo para sus candidatos.
Aunque, en rigor, considera que el resultado de éstas y otras elecciones que restan de aquí a noviembre también son casi asuntos de Estado. La suerte de sus candidatos a gobernadores y a legisladores está atada a los niveles que puede alcanzar en la concreción de sus proyectos políticos.
Por eso ya no tiene ningún prejuicio en decir abiertamente que está haciendo campaña. Este grado de sinceramiento lo inició el viernes pasado en San Vicente junto a Eduardo Duhalde, Chiche, Solá y 2.000 dirigentes del PJ bonaerense. “Me dicen que hago campaña, que quiero que gane el peronismo. Cómo no voy a querer que esta provincia tenga un gran gobierno. Yo quiero que gane Felipe, que gane Chiche…”. Y el lunes pasado, cuando fue a darle respaldo a otro de sus hombres, el gobernador de Misiones, Carlos Rovira, desafió con una frase en el mismo sentido: “Me importa un comino si tengo que correr riesgos”.
Ayer junto a Solá inauguró una red de gas para 4.000 familias de cinco barrios periféricos de Moreno, cedió el Instituto Riglos al municipio y firmó un convenio para crear allí sedes de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora y del Instituto Nacional Universitario del Arte.
Subido a un palco en la Escuela 51 de Moreno, lanzó frases calientes, a tono con la campaña y también con su estilo. Dos muestras: “No asumí la responsabilidad que me dio el pueblo para que me doblen la mano” y “Si ustedes y nosotros nos tomamos de la mano, juntamos nuestros corazones y nuestras ideas, si ustedes me ayudan y yo los ayudo, con Felipe y con todos acompañándonos, vamos a poder hacer esta Argentina”.
Si bien las elecciones en la Capital y en Buenos Aires son las más trascendentes por la importancia de ambos distritos (ayer además de compartir el acto con Solá volvió a recibir a Ibarra en la Casa de Gobierno), Kirchner tampoco ahorra esfuerzos para sostener a sus candidatos en otros distritos. De hecho, ayer se reunió con el entrerriano Jorge Busti y el martes irá a Paraná para compartir un acto con él. Y anteanoche su esposa, Cristina Kirchner, cerró el acto en el que Jorge Obeid presentó su plataforma como candidato a gobernador de Santa Fe y no se descarta que el propio Kirchner viaje antes de las elecciones del 7 de setiembre.
Una semana después, junto a las elecciones porteñas y bonaerenses, se elige gobernador en su provincia, Santa Cruz, donde el candidato es su amigo y jefe de la SIDE, Sergio Acevedo; en Jujuy, donde otro de los suyos, Ricardo Fellner, va por la reelección, y en Chaco, donde impulsa, con un poco menos de fervor que en otros casos, a Jorge Capitanich.
En cambio no hay noticias de que vaya a viajar a Río Negro, donde este domingo se elige gobernador. Allí el panorama es complicado para Kirchner, ya que tres de los candidatos sintonizan con él con mayor o menor intensidad: el kirchnerista Eduardo Rosso, el ibarrista Julio Arriaga y el duhaldista Carlos Soria.
De todos modos, Soria fue otro de los que ayer desfiló por la Casa Rosada. Se reunió con Kirchner durante una hora y le prometió volver el lunes triunfante.
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