KIRCHNER TIENE UNA CITA EN WALL STREET
Un desayuno con Catherine Kinney, presidenta de la Bolsa de Valores de Nueva York (NYSE) y la oportunidad de hacer sonar la histórica campana del cierre de sesiones, reservada sólo a los hombres que despiertan confianza en Wall Street, sobresalen en la agenda del presidente Kirchner en su próxima vista a Manhattan, en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Kirchner viajará a mediados de setiembre próximo a Nueva York acompañado por un importante grupo de empresarios —en esas gestiones está envuelto en estos días el Gobierno— en el que será el viaje más relevante del presidente en lo que va del año.
El presidente leerá un discurso ante la Asamblea el lunes 18. Será su cuarta intervención ante ese plenario. Las anteriores fueron todos discursos relevantes en el proyecto político de un hombre poco interesado en el resto del mundo: en todos reclamó un rediseño de los organismos internacionales de crédito.
La actividad paralela a la Asamblea es la que despierta más interés. La visita a la Bolsa, según obtuvo Clarín entre sus organizadores, tiene muy entusiasmado al Presidente. Será el miércoles 20. No hay antecedentes de la presencia de un mandatario argentino en ese recinto, meca del capitalismo.
Al día siguiente Kirchner hablará ante el Consejo de las Américas, en el ya participó, en mayo de 2004, para el cierre del llamado Forum Argentina. Esta vez el foro, creado por David Rockefeller y que acaba de sesionar en Buenos Aires, le ofrecerá una cena en su honor.
Kirchner tiene prevista una segunda cena con empresarios de al menos 20 compañías de primera línea, en la que trabajan los organizadores de la visita. Esa lista no está confirmada.
Quien tiene también por delante actividad en Nueva York es Cristina Kirchner. La senadora, que tiene una inclinación especial por esta ciudad, fue invitada a dar dos clases sobre economía política a los alumnos de Ciencias Políticas de la Universidad de Columbia.
Hay otras actividades previstas para Cristina, que aún se mantienen en reserva. Pero se descuenta que habrá contactos con representantes demócratas de las dos Cámaras del Congreso.
Ese ámbito se revelará clave en el escenario político local de los próximos meses. Con el presidente George Bush transitando la mitad de su último período en la Casa Blanca, el Congreso norteamericano renovará en noviembre un tercio del Senado y la totalidad de la Cámara de Representantes. Además se elegirán 36 de los 50 gobernadores.
En el trasfondo del viaje está la relación con Estados Unidos, dominada por la distancia y la frialdad a ambos lados de la mesa.
En la Cancillería recibieron con satisfacción la reciente definición del hombre del Departamento de Estado para la región, Thomas Shannon, que calificó el vínculo como “buenísimo”.
Shannon almorzó esta semana con el embajador José Bordón, con quien intercambió sobre temas de la relación bilateral. El balance de Bordón fue desalentador: “tenemos diferencias en todos los puntos de la agenda”.
El voto argentino, y el del Mercosur, en favor del ingreso de Venezuela al Consejo de Seguridad de la ONU, en la silla que dejará la Argentina a fin de año, aparece como el principal obstáculo.
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