KIRCHNER VIAJA AL VATICANO CON ALFONSÍN Y DIRIGENTES DEL PJ
A último momento, el presidente Néstor Kirchner decidió darle un carácter más institucional a la comitiva con la que hoy partirá hacia el Vaticano, para asistir a la asunción del nuevo Papa, Benedicto XVI.
Por eso invitó a varios dirigentes políticos del PJ y la UCR para que lo acompañen en el viaje. Ayer fueron invitados el ex presidente Raúl Alfonsín; los gobernadores de Buenos Aires, Felipe Solá, y de San Juan, José Luis Gioja; el jefe del bloque del PJ en la Cámara de Diputados, José María Díaz Bancalari, y el titular de la Comisión de Relaciones Exteriores en la Cámara baja, el diputado Jorge Argüello.
Todos ellos aceptaron la invitación y serán parte de la delegación argentina en Roma. En el Jumbo de Aerolíneas Argentinas en el que Kirchner viene haciendo sus viajes de ultramar desde que el Tango 01 está en reparaciones, también irán junto al Presidente la primera dama, Cristina Kirchner; el jefe de Gabinete, Alberto Fernández; el canciller Rafael Bielsa y el secretario de Culto, Guillermo Olivieri.
Con estas invitaciones, el Presidente intenta darle a su visita al Vaticano un marco político amplio que vaya más allá de los integrantes de su gobierno. Y en ese contexto, es clave la figura de Alfonsín por ser uno de los ex presidentes de la Argentina.
Alfonsín suspendió ayer un acto que se iba a hacer hoy en el Comité Capital de la UCR, en conmemoración de los 20 años del Juicio a las Juntas Militares. Ante una consulta de Clarín, sus colaboradores admitieron que se sumará a la delegación oficial.
En la Casa Rosada hubo quienes repararon en la imagen institucional que dieron el presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, junto a los ex presidentes Bill Clinton y George Bush padre, quienes aparecieron juntos en el Vaticano durante los funerales de Juan Pablo II.
En una decisión que despertó algunas polémicas, Kirchner prefirió soslayar las exequias de Juan Pablo II y asistir mañana a la asunción del alemán Joseph Ratzinger como Benedicto XVI.
Y aunque Alfonsín tuvo algunos tropiezos con la Iglesia durante su gestión como presidente (llegó a subirse al púlpito de la capilla Stella Maris para responderle algunas acusaciones al obispo castrense de entonces), con su figura le dará a la delegación argentina el tono institucional que pretende Kirchner.
Además, existen razones de peso para que en la delegación no estén otros ex presidentes. Eduardo Duhalde tiene la excusa ideal: ya estuvo en los funerales de Juan Pablo II y este fin de semana debe asistir a un encuentro de la Organización de Estados Americanos en Washington. Y por cuestiones de distancia política, Kirchner jamás admitiría entre sus acompañantes a Carlos Menem o a Fernando de la Rúa.
En cambio, con la asistencia del gobernador Solá y la del diputado Díaz Bancalari, la interna del PJ bonaerense tiene un lugar asegurado en el avión donde viaja la comitiva. Había dirigentes peronistas que anoche especulaban con alguna gestión presidencial durante el viaje que permitiera acercar las tensas relaciones entre felipistas y duhaldistas.
De todos modos, el objetivo principal del Gobierno en su visita al Vaticano es recomponer las relaciones con la nueva conducción de la Santa Sede, dañadas tras la reciente destitución de monseñor Antonio Baseotto como obispo castrense luego de una declaración de éste afirmando que habría que “colgarle una piedra y arrojarlo al mar” al ministro de Salud, Ginés Gonzalez García, por haberse pronunciado a favor de la despenalización del aborto.
La comitiva oficial, encabezada por Kirchner, partirá hacia el Vaticano hoy a las 17. Los funcionarios del Gobierno ocuparán los primeros lugares durante la asunción del nuevo Papa. Y más atrás se ubicarán Alfonsín, Solá y el resto de la delegación. Serán apenas una postal bipartidista del país lejano y fragmentado.
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