KIRCHNER VIAJÓ A BRASIL PARA ENCONTRARSE CON LULA.
El candidato del Frente para la Victoria, Néstor Kirchner, decidió mantener durante todo el día un perfil bajo, a diferencia de su adversario Carlos Menem, y se dedicó a ajustar con sus colaboradores el viaje que emprendió a Brasil, donde se reunirá con el presidente de ese país, Luis Inacio Lula Da Silva.
Acompañado del ministro de Economía, Roberto Lavagna -que, según se anunció, continuará en el mismo cargo de ganar el santacruceño-, Kirchner partió esta tarde desde el aeropuerto Internacional de Ezeiza.
La gira continuará con una visita a Chile el viernes próximo donde Kirchner y Lavagna se reunirán con el ministro de Economía de ese país, en primer lugar, y luego con el propio presidente, Ricardo Lagos.
Para Kirchner ser recibido por Lula y por Lagos es algo relevante porque le permite sacar provecho para lograr al menos dos efectos sobre el electorado. Por un lado, insistir en su intención de mostrarse desde ahora ocupándose de cuestiones de Estado. Por otra parte, exhibir los encuentros como señales de respaldo a su candidatura de los presidentes de dos de los principales países del continente.
Todo esto es matizado con un condimento esencial: ambos presidentes son de centroizquierda, el espacio político donde a Kirchner le gusta ser ubicado. Lula es el líder del Partido de los Trabajadores y Lagos pertenece al Partido Socialista, que formar parte de una coalición con la Democracia Cristiana, a su derecha, y partidos menores, a su izquierda.
En el encuentro con Lula —gestionado por el vicecanciller Martín Redrado con la venia del presidente Eduardo Duhalde— Kirchner reafirmará su prioridad por el Mercosur, no sólo en materia económica sino en términos políticos, con la intención de que sea una base que permita en el futuro integrar a otros países en un bloque continental.
También lleva respuestas a algunas preguntas que seguramente le hará Lula sobre la relación bilateral si Kirchner es presidente.
Uno de los temas de la agenda económica será indudablemente —según fuentes kirchneristas— el enlazamiento de ambas monedas. La idea es que el peso y el real se sitúen dentro de una misma banda de flotación cambiaria en relación al dólar, como paso previo a la existencia de una moneda común en el Mercosur.
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