KIRCHNER VOLVIÓ A MOSTRARSE MODERADO Y DEFENDIÓ LA INVERSIÓN EN OBRA PÚBLICA
Kirchner parece consolidado en el modelo de discurso que impulsó esta semana: un tono de voz algo más apagado, resaltar los que considera logros de su gestión y mencionar sólo por encima los supuestos acuerdos entre dirigentes políticos, por los que la semana pasada había involucrado con nombre y apellido a Duhalde, Patti y Menem.
El Presidente volvió a aparecer en la provincia de Buenos Aires, el territorio que el Gobierno ha decidido ubicar en el centro de la disputa electoral de octubre. En un acto en Tres Arroyos, cuestionó otra vez los “pactos dirigenciales, los favores que van y que vienen y que le han hecho tanto daño a la Argentina”. Y repitió que le ponen “trabas” para gobernar.
Kirchner relanzó además sus dardos contra otro de sus blancos predilectos: la política de los años 90. Llamó a ser “fervientes defensores de la lucha contra la impunidad y la corrupción” y remarcó las felicitaciones que recibió de Chirac por la identificación del cuerpo de la monja francesa Leonie Duquet. Su intención: remarcar la diferenciación con la política de derechos humanos de los gobiernos anteriores, en particular el menemismo.
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