KIRCHNER Y DE LA SOTA, UNA PELEA POR EL CONTROL DE CÓRDOBA CON FINAL ABIERTO
A no dejarse engañar por la foto de ocasión: ayer el presidente Néstor Kirchner y el gobernador cordobés, José Manuel de la Sota, firmaron un importante acuerdo para refinanciar pasivos provinciales con la Nación pero lo hicieron en el peor momento de la relación política entre ambos, cuando todavía duran los efectos de una muy dura reunión privada que se realizó hace unos diez días y en la que se dijeron de todo.
Aquel encuentro aparece como una bisagra a partir de la cual De la Sota, que venía bastante fastidiado con el Presidente, empezó a marcar notables diferencias conceptuales. El punto culminante: el sábado pasado, en la Exposición Rural de Río Cuarto, donde respaldó el reclamo agrario de eliminar las retenciones a las exportaciones y criticó la intención de instalar en Argentina un “pensamiento único”. No hizo falta que nombrara a Kirchner.
La relación entre ellos siempre fue difícil porque han representado dos proyectos diferentes dentro del peronismo. Pero ahora el quiebre se produjo porque Kirchner, fogoneando la llamada Concertación plural, no sólo se metió a armar un espacio propio en la política cordobesa sino que lo hizo, además, oxigenando al principal rival de De la Sota, el intendente de la ciudad capital, Luis Juez, como posible candidato a la gobernación con los colores K.
De la Sota, viejo zorro de la política, sabe que no debe dejarse marcar los tiempos por Kirchner porque aún hay posibilidades de una negociación futura. Por eso lanzó a la carrera a su vice, Juan Schiaretti, a quien en la Casa Rosada insisten en tirar abajo de un tren mostrando encuestas propias que lo ubican detrás de Juez y de otro actor de aparición reciente en la pelea por llegar a la gobernación: el ex basquetbolista y concejal Hernán “Pichi” Campana. Pichi era juecista pero dejó ese espacio para alinearse con el Presidente sin intermediarios.
Hay varios actores nacionales en la pelea peronista cordobesa y eso significa que a Kirchner le preocupa ese distrito, el tercero del país en términos electorales.
Por ejemplo, el acercamiento de Campana a Kirchner estuvo a cargo del secretario de Transporte, Ricardo Jaime, quien inicialmente había pensado en él como candidato a intendente. Jaime suele decir que cumple la orden presidencial de armar el Frente para la Victoria en La Docta sin que, por ahora, eso signifique romper con el PJ local y con el Partido Nuevo, de Juez.
Aliada a Jaime aparece la vicepresidenta de la Cámara de Diputados nacional, Patricia Vaca Narvaja, que ayer puso paños fríos luego de la foto en la Rosada: “Acá no hay ruptura”, dijo.
La carrera por la gobernación se desató, entre otros motivos, porque todos saben que Kirchner terminará mirando los números de las encuestas sobre intención de voto antes de bendecir a un candidato en particular. El titular del Correo, Eduardo Di Cola, ligado a la corriente Compromiso K (que lidera el secretario legal y técnico de la Presidencia, Carlos Zannini), ya hizo públicas sus intenciones de postularse y eligió como método de crecimiento la confrontación con el gobernador.
Desde ayer, con la refinanciación de 170 millones de pesos De la Sota tiene un argumento menos para quejarse de la Rosada. Pero guarda una carta para negociar el tema político: podría adelantar la elección a gobernador y despegarla así de la presidencial. ¿Agosto de 2007? Es un duelo con final abierto.
Este contenido no está abierto a comentarios

