KIRCHNER Y LAGOS FIRMAN UN ACUERDO PARA REGULAR LA VENTA DE GAS A CHILE
Néstor Kirchner pisó anoche suelo chileno, una tierra que conoce bien. Aquí nació su madre y aquí pasó muchos veraneos en su infancia. En su primera visita de Estado lo recibió en el aeropuerto de Santiago el ministro del Interior, José Miguel Insulza, candidato a secretario general de la OEA, al que la Argentina respalda.
Hace exactamente un año Kirchner ya había viajado a Chile. Pero en su memoria quizá guarde especialmente la visita que hizo al presidente Ricardo Lagos el 9 de mayo de 2003, cinco días antes de que la renuncia de Menem a un ballottage lo consagró presidente de forma automática.
Hoy a las 11 de la mañana, cuando se encuentre con Lagos a solas, Kirchner espera recibir la misma calidez, aunque en el medio hayan transcurrido 22 meses en los que aparecieron chispazos. Los que más chamuscaron la relación fueron los generados por los recortes a la exportación de gas a Chile, en mayo de 2004, y la designación de Ignacio Walker como canciller, en octubre, meses después de que hubiera escrito un artículo en el que calificaba al peronismo de fascistoide y a Kirchner de populista. Quizá Lagos repita lo que dijo hace poco tiempo: “La relación de Chile con la Argentina es más que gas, es más que un artículo”, aunque también querrá tener garantías de que su país no será “la variable de ajuste” ante eventuales problemas energéticos, como había insinuado el ministro de Planificación, Julio de Vido, que obligó a una aclaración del Gobierno argentino.
El incidente con Walker —que había motivado la postergación del viaje de Kirchner, inicialmente previsto para noviembre pasado— fue dado por superado por el Gobierno argentino. El problema del gas, en cambio, siempre corre el riesgo de estar sujeto a idas y venidas.
Aunque en esta ocasión ambos gobiernos firmarán un protocolo donde la comisión bilateral formada el año pasado ante la crisis energética en la Argentina hará un seguimiento para que Chile pueda evaluar las “razones objetivas” que podría tener Argentina para volver a disminuir la exportación de gas, como seguramente ocurrirá de nuevo este año.
Los presidentes no podrán eludir la situación en Bolivia, donde el presidente Carlos Mesa tambaleó por su política energética. Un corte del gas boliviano afectaría a la Argentina, y, por extensión, quizá también a Chile.
En el Salón Azul del Palacio de la Moneda también estarán presentes el agradecimiento de Lagos por la rápida expulsión del criminal de guerra nazi y ex represor en la dictadura de Augusto Pinochet Paul Schaëfer y el pase de la línea aérea estatal LAFSA a manos de Lan Chile, que —dicen— podría ser, por otra parte, un paso adelante en el reclamo argentino de vuelos desde el continente a las Islas Malvinas, que ahora se hacen por esa empresa desde Chile.
Además, los presidentes firmarán una serie de convenios bi laterales, entre ellos la puesta en marcha del ferrocarril trasandino para el cual, esta vez, fueron convocados los gobernadores directamente interesados: Sergio Acevedo (Santa Cruz), Mario Das Neves (Chubut), Julio Cobos (Mendoza) y José Luis Gioja (San Juan).
Kirchner y Lagos volverán a verse a las nueve de la noche, otra vez en el Palacio de la Moneda, en la cena de honor que brindará el anfitrión.
Entre uno y otro encuentro Kirchner hará una “maratón” por las calles de Santiago para ir al mausoleo del ex presidente Salvador Allende y visitar la Corte Suprema, el Congreso y la Municipalidad de Santiago, donde será declarado huésped de honor.
A lo largo del día los ministros que lo acompañan —todos excepto José Pampuro, Alicia Kirchner y Horacio Rosatti— se reunirán con sus colegas chilenos para tratar temas específicos de cada área. Lo mismo harán con sus colegas chilenos los empresarios que integran la delegación y que, por primera vez, fueron invitados a viajar en el mismo avión que el Presidente.
Este será el décimo encuentro entre Kirchner y Lagos. Muchas veces se sentaron frente a frente con prevenciones —ya sea por los chispazos ya mencionados u otros temas menores—, pero siempre acabaron en buenos términos y abrazados para la foto. Nada indica que esta vez sorprendan con un final distinto.
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