KIRCHNER Y LAVAGNA ANALIZARON LA REESTRUCTURACIÓN DE LA DEUDA
El presidente Néstor Kirchner invitó al ministro de Economía, Roberto Lavagna, a que lo acompañe esta tarde a la ciudad de Rafaela, en Santa Fe, en un gesto destinado a aventar los rumores sobre un supuesto cortocircuito entre ambos por las negociaciones de la deuda.
Además, el Gobierno calificó de “disparatada” esa versión, que fue publicada hoy en algunos medios periodísticos, y la relacionó con las “presiones externas” que se ejercen sobre el país.
Sin embargo, ningún miembro del Gobierno salió a desmentir públicamente el tema para evitar darle aún más aire a esos trascendidos.
En este marco, Kirchner se reunió esta mañana con Lavagna en la Casa Rosada para analizar cuestiones vinculadas con las negociaciones por las restructuración de la deuda con los acreedores y buscar mecanismos para la aprobación de las metas del acuerdo con el FMI.
Lavagna ingresó alrededor de las 10.30 a la Casa Rosada y pasado el mediodía seguía reunido con Kirchner en la sede gubernamental.
Sin malestar
Para desacreditar las versiones sobre un supuesto malestar de Kirchner con Lavagna por la forma en que el ministro estaría llevando adelante las negociaciones por la deuda, el primer mandatario invitó personalmente al jefe del Palacio de Hacienda a que lo acompañe en su incursión a la ciudad de Rafaela, donde estar tarde firmará contratos y convenios paraa la realización de obras de infraestructura.
Asimismo, el Gobierno rechazó de plano las especulaciones periodísticas que tildaron de “sugestiva” la decisión del Gobierno de distribuir entre los medios una fotografía del encuentro que Kirchner y el jefe de gabinete, Alberto Fernández, mantuvieron ayer a la tarde con el titular del Banco Central, Alfonso Prat Gay.
Según fuentes gubernamentales, en ese encuentro no se habló de las negociaciones por la restructuración de la deuda, sino que el tema central fue el proceso licitatorio de los bancos Suquía, Bisel y de Entre Ríos, que llevan adelante el Banco Central y el Nación.
De acuerdo con los trascendidos periodísticos, el motivo del supuesto enojo presidencial con Lavagna sería un diagnóstico errado sobre el tema de la deuda. El ministro habría vaticinado un escenario menos complicado para la Argentina y una actitud menos hostil del G7 hacia el país.
A su vez, siempre según esta versión, el jefe del Palacio de Hacienda habría minimizado el impacto de las inhibiciones sobre inmuebles argentinos en el exterior dictadas por jueces norteamericanos y estimado equivocadamente que éstas demorarían mucho tiempo en llegar.
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