KIRCHNER Y MENEM SALEN A PELEAR EL VOTO INDEPENDIENTE
No esperaron que se terminaran de contar los votos. Desde el domingo, Carlos Menem y Néstor Kirchner comenzaron a desplegar sus estrategias para poder ganar el ballottage del 18 de mayo. Los dos candidatos coinciden en una primera impresión: deberán preocuparse más en conseguir por su cuenta los votos de Ricardo López Murphy, Elisa Carrió y Adoldo Rodríguez Saá que en hacer alianzas con los candidatos que se quedaron afuera de la segunda vuelta.
Eso es lo que explicaron a Clarín integrantes de ambos comandos de campaña. Menemistas y kirchneristas creen que los candidatos deberán ofrecer un discurso que seduzca a los sectores independientes que no los acompañaron. Y dan por seguro que esos votantes no son “voto cautivo” de los candidatos perdedores, por lo que elegirán de acuerdo a sus convicciones.
Desde el lado menemista, el primero en explicar esta sensación fue Alberto Kohan: “Acá es primero contra segundo. No hay un sistema de alianzas de partidos porque la gente tiene mucha independencia para votar”, detalló. “No alcanzan los acuerdos de cúpula y hay que convencer al electorado para ganar”, completó.
En la misma línea, opinaba anoche un colaborador de Kirchner. “Hay que tener mucho cuidado con las alianzas personales con otros candidatos porque la gente los puede ver como acuerdos oportunistas”, razonó. De todos modos, el santacruceño buscó ampliar su base electoral al convocar ayer a dirigentes de otras fuerzas para su futuro gabinete.
Aún así, los estrategas de campaña de Menem y Kirchner no desdeñan la posibilidad de acercamientos con los candidatos que se quedaron afuera. Suponen que el electorado de Murphy, Carrió o Saá podrá estar más cerca si aquellos dan señales de cuáles serían sus preferencias.
Los contactos comenzaron con discreción. Ayer hubo sondeos menemistas con el adolfismo, donde se dejó trascender que escucharán “ofertas” y que irán con el candidato que incluya varias de las 125 propuestas que presentaron en esta campaña.
Algo de eso escuchó ayer Kohan de boca de Luis Lusquiños, el principal operador político del puntano durante una conversación telefónica. Un mensaje similar recibió Juan Carlos Mazzon —secretario privado de Eduardo Duhalde— cuando contactó a otros adolfistas connotados.
En las oficinas de los Rodríguez Saá reconocen, a priori, estar supuestamente “más cerca de Kirchner que de Menem”. Pero igual remiten a sus propuestas.
Más clara es la situación con Carrió, quien ayer reveló por dónde van sus preferencias: “Kirchner es el mal menor”, dijo a Clarín la líder del ARI, que ya el domingo había avisado que “a Menem no lo voy a votar”. También López Murphy, una vez terminada la elección, adelantó su decisión de dejar en “libertad de acción” a sus votantes. Una declaración que igual no detuvo a los que buscan su apoyo.
Hace dos semanas, en el mayor sigilo, el ex jefe del Gabinete, Jorge Rodríguez, sondeó a López Murphy, a quien tentó para integrarse en el gabinete de Menem a cambio de apoyo para el ballottage. La respuesta, entonces, fue un rotundo no. La misma respuesta se llevó la semana pasada Carlos Corach, cuando contactó al senador tucumano Pablo Walter, miembro del Movimiento Recrear.
Por esos contactos fallidos es que Menem y Kirchner le darán prioridad al diseño de sus campañas para las tres semanas previas al ballottage, más allá de aliados circunstanciales. El ex presidente centrará su esfuerzo en reconquistar los votos del Gran Buenos Aires, donde Kirchner le sacó más de 10 puntos de ventaja.
Además, buscará afinar un discurso “atractivo tanto para el votante popular de Saá como para los seguidores de clase media-alta de Murphy”, según explicaban ayer. También le han aconsejado a Menem presentar algunas figuras de renombre como futuros miembros de su gabinete, una bandera de campaña menemista que no se cumplió en la primera vuelta.
En el Hotel Presidente, donde se alojan Menem y los suyos, ayer sonaba el nombre del economista Carlos Melconián, para neutralizar el efecto que Kirchner logró con la designación de Roberto Lavagna como futuro ministro de Economía.
También los colaboradores de Kirchner comenzaban ayer a definir la estrategia de esta minicampaña. Lo primero será ajustar el discurso del candidato para hacerlo atractivo a los independientes y simpatizantes radicales que votaron por López Murphy y Carrió. “Tenemos que dejar en claro que ésta es una elección entre dos proyectos de país y no la definición de la interna peronista”, precisaban.
Kirchner se pasó el día de ayer estudiando el mapa electoral del domingo. Por eso, concentrará el esfuerzo proselitista en Santa Fe, Córdoba y la región cuyana, donde fue vencido con amplitud. La idea es inundar esas provincias de campaña mediática, con avisos publicitarios y reportajes en radio y TV. El equipo de Kirchner hacía anoche una evaluación de sus posibilidades para el ballottage. “Sabemos que los votos de Lilita los vamos a tener y que nos vamos a llevar muchos de los de López Murphy”, se entusiasmaban.
La mayor intriga, y así lo reconocen cerca de Menem y de Kirchner, es quién se quedará con los casi tres millones de votos que obtuvo Rodríguez Saá.
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