KRUEGER QUIERE DISCUTIR YA EL NIVEL DE SUPERÁVIT PARA EL AÑO QUE VIENE
El FMI quiere empezar a discutir ya con la Argentina cuál será el nivel del superávit fiscal para los próximos dos años. Para eso puso en marcha un amplio operativo para presionar públicamente al gobierno argentino durante la asamblea anual, que se cerró ayer en Washington. La cara visible de esta estrategia fue la titular del Fondo, Anne Krueger, quien en los últimos cinco días planteó en varias oportunidades que el país debe aumentar su pauta de ahorro fiscal para mejorar la oferta a los acreedores.
Pero el Gobierno trata de esquivar esa presión e insiste en mantener los plazos acordados: según dijo ayer el ministro Roberto Lavagna este tema está pautado para después de la tercera revisión del programa, prevista para junio. “El tema del superávit no es que no esté (en la agenda) pero no es algo para discutir ahora, sino en el futuro”, explicó el ministro en declaraciones que hizo ayer en la puerta del edificio del FMI. “Será un tema que seguirá a la tercera revisión”, completó.
La conformación de ese superávit y el uso que el Gobierno le dará este año a esos recursos excedentes, estuvo presente ayer en la reunión que el ministro mantuvo con la jefa del Fondo, como última actividad de su estadía en esta ciudad. La jefa del FMI también se mostró preocupada por el impacto que puede tener en el crecimiento la crisis energética. Tras el encuentro, Lavagna habló con los periodistas y luego se fue al aeropuerto para abordar un avión que hoy lo dejará de regreso a Buenos Aires.
Según el ministro, en la reunión con la directora interina del FMI se hizo “una evaluación completa” de la evolución de la economía argentina. El funcionario sostuvo, además, que “recibimos preguntas sobre la situación energética y la evolución del superávit fiscal, aunque en ese caso señalamos que el destino que se le dará al excedente fiscal es una cuestión que se deberá discutir más adelante”.
Néstor Kirchner fijó una pauta de superávit de 3% del PBI para este año. Y sostiene que mantendrá inalterable esa cifra en 2004 y 2005. Cada punto del PBI representa unos 3.500 millones de pesos. Por eso, aumentarlo significaría abortar el proceso de recuperación de la economia, dice el Gobierno. Tanto el Presidente como Lavagna aseguran que lo que figura en la carta de intención que se firmó con el FMI en setiembre de 2003 es mantenerlo en 3%.
Sin embargo, Krueger sostuvo aquí —en base a su interpretación de ese mismo documento— que el compromiso asumido es de aumentarlo gradualmente. Y pone como parámetro la experiencia de Turquía que, según Krueger, logró una pauta de superávit fiscal de 6,5% del PBI sin poner en peligro su crecimiento. La validez de esta comparación fue puesta en duda.
Aun así, Krueger logró sumar a su campaña al Tesoro de EE.UU., al Grupo de los Siete países ricos, al Banco Mundial y a la Unión Europea, que ayer repitió el pedido de un superávit mayor (ver página 7).
De todos modos, y más allá de las presiones, el nivel de superávit fiscal para 2005 tiene que estar decidido con suficiente anticipación como para que el Gobierno pueda presentar el proyecto de Presupuesto al Congreso el 15 de setiembre, como exige la ley vigente. Allí la Secretaría de Hacienda proyecta los ingresos y define los gastos del período.
Para Néstor Kirchner la discusión del superávit fiscal se convirtió en una bandera política. Y eso lo llevó a mantener una postura intransigente desde un primer momento. En el Ministerio de Economía, Lavagna se muestra alineado con la posición de su jefe. Pero en los estratos intermedios de su cartera, hay funcionarios que participan de la negociación que todavía no se atreven a predecir cuál será el final de esta pulseada.
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