LA ACADEMIA SUFRIÓ UN DURO GOLPE ANTE GIMNASIA
Fue un zarpazo de Gimnasia, que marcó una recuperación a través de una victoria hecha grito de alegría. Un zarpazo que hirió a Racing en los primeros 45 minutos y lo dejó sin capacidad de respuesta para dar vuelta la historia en el complemento. El equipo de Fillol perdió su tercer partido en forma consecutiva, quedó lejos de la lucha por la punta del torneo y a la espera del Estudiantes de Merlo y de Independiente.
A Gimnasia todo le quedó a medida. La pelota, el campo, los espacios, la capacidad para sorprender, el oportunismo, en fin…varias de las etapas que conforman el juego. Racing fue la contracara, el reverso. Nada de nada le salió anoche diría Alejandro Lerner. Pareció sentir lo sucedido hace seis días en el Cilindro de Avellaneda ante River. Durante los primeros 45 minutos jugó bajo el influjo de esa sensación de impotencia que le dejó el post-River. Una imagen difícil de borrar. El partido parecía resuelto y en apenas unos minutos se cayó todo, después de la mejor actuación del torneo.
Para galvanizar el dominio territorial, para tener un punto de apoyo, pelear el partido y jugarlo, Gimnasia tuvo a Martín Pautas so, Lucas Lobos, Claudio Enría y Nicolás Frutos como bastoneros, listos para sacar provecho de la peor defensa que presentó Racing en los últimos tiempos. El ala compuesta por Javier Pinola y Cristian Fernández fue una invitación permanente. Descoordinada, con pocas horas de rodaje, la línea de cuatro que dispuso Fillol fue el fiel indicador de un equipo desarticulado, que en los primeros 45 minutos no generó fútbol. Dos goles en 25 minutos (ambos como consecuencia de errores defensivos) plasmó en el resultado la diferencia en el juego. El primer gol fue una redoblona de desaciertos capitalizada por Nicolás Frutos, quien con un remate recto y potente dejó sin chances a Lucchetti. Iban 13 minutos y Gimnasia se ponía en ventaja.
Y siguió progresando en el juego l equipo de Ischia hasta que Lucchetti le cometió penal a Enría en otra jugada que mostró fallas defensivas, con el agravante que el arquero cometió la falta cuando el delantero estaba de espaldas al arco. El Caio, con un tiro fuerte a la derecha, marcó el segundo. Un escenario impensado por la mayoría se observó en la noche platense. Racing perdió enseguida a Diego Crosa (posible desgarro). Ingresó el juvenil Leonardo Gómez.
El segundo tiempo entregó una certeza: Fillol quemó las naves al disponer otro relevo, éste de estricto carácter táctico. Diego Barrado entró por Cristian Fernández. Racing rearmó su maltrecha defensa y le restó un hombre. Pasó a defender con línea de tres, mientras Barrado sumó su presencia al medio. En los primeros minutos pareció controlar el partido, pero enseguida, Gimnasia lo volvió a poner en jaque con un par de contragolpes.
Empujó Racing y descontó a los 20 con un cabezazo certero del goleador del campeonato, Lisandro López, que repitió la fórmula del convertido contra River. Centro de Marinelli desde un tiro libre. Y a partir de aquí comenzó otra historia. Con Gimnasia claramente retrasado y Racing, con más empuje que fútbol, en procura del empate. Pero no pudo ser, ese zarpazo lo terminó desangrando…
Este contenido no está abierto a comentarios

