LA ACELERACIÓN DEL CAMBIO CLIMÁTICO IMPIDE QUE SE RECUPEREN LOS ECOSISTEMAS
El cambio climático que afecta a la Tierra en los últimos tiempos llegó para quedarse y fue provocado por el hombre, con efectos tan indeseados como el calentamiento global con un aumento de dos grados en el último siglo y la falta de recuperación de los ecosistemas, según analiza el ingeniero Pablo Bertinat, del Taller Ecologista de Rosario.
“Cambios climáticos hubo siempre, pero en los últimos tiempos hay una aceleración exponencial de esos cambios que impide la recuperación de los ecosistemas, sobre todo de los muy antiguos como las selvas tropicales o las barreras de corales, que son muy maduros y muy frágiles. Así como hay una apropiación de los recursos económicos y sociales por parte de algunos sectores, lo mismo ocurre con los recursos naturales, y sus consecuencias se ven claramente en el cambio climático”, sostuvo el coordinador del Area Energía del Taller Ecologista, en diálogo con La Capital .
“Tenemos dos certezas: que el cambio climático está comprobado y que es producido por el hombre. Los mayores cambios climáticos se produjeron a partir de la Revolución Industrial y, sobre todo, desde la segunda mitad del siglo XX, cuando se intensificaron el uso de combustibles fósiles -como el petróleo, el gas y la energía eléctrica- y la deforestación. El uso de estos combustibles produce la mayor cantidad de emisión de gases que provocan un aumento de la temperatura global de unos dos grados en los últimos cien años, lo cual nos da una proyección de temperaturas mucho más altas todavía”, abundó el militante ambientalista.
-Los meteorólogos pronostican un invierno más frío en nuestra zona, en Mendoza el zonda llevaba la temperatura a 28 grados mientras nevaba en Neuquén, y Europa sufre otra ola de calor. ¿El cambio climático llegó para quedarse?
-El cambio climático ya está entre nosotros, las últimas décadas son las más calientes de las que se tengan registro. El clima está cambiando y seguirá cambiando a medida que se incrementen las emisiones de gases de efecto invernadero. Los registros de mediciones indican un aumento de 0,6 a 2 grados centígrados en la temperatura mundial desde fines del siglo XIX. Estas observaciones son coherentes con las proyecciones de los modelos climáticos que se han elaborado y que predicen un calentamiento mundial de cerca de 1,4 a 4,5 ó 6 grados centígrados entre 1990 y 2100. O que preveen que el nivel del mar aumente de 9 a 88 centímetros para el año 2.100.
-¿Y qué relación tienen con los fenómenos climáticos más recientes en nuestra zona?
-En el corto plazo puede haber un invierno más frío, pero, más allá de estos cambios puntuales, que estudian y pronostican meteorólogos como Vicente Barros, existen algunos fenómenos recientes como la aparición de tormentas breves pero muy fuertes en nuestra zona, como la que ocurrió en Ramallo. Una hipótesis es que este tipo de fenómenos se deben al cambio climático.
-¿El cumplimiento del Protocolo de Kyoto de limitación de la emisión de gases de efecto invernadero sería un principio de solución del problema?
-El Protocolo de Kyoto es una gota en el desierto, pero es algo. Se empezó a discutir en 1997, se aprobó en 2002 y recién entró técnicamente en vigencia el 16 de febrero de este año, y en muchos lugares del planeta ese mismo día se realizaron marchas, fundamentalmente frente a las embajadas de Estados Unidos, por un lado festejando la puesta en marcha de dicho protocolo y por otro protestando contra la indiferencia y actitud criminal del principal responsable de la situación que impulsó su creación. Sólo Estados Unidos emite el 25 por ciento de los gases de efecto invernadero del planeta.
-¿El Protocolo sólo obliga a reducir la emisión de gases a los países desarrollados?
-Sí, nosotros como países no desarrollados estamos afuera de esa idea de bajar la emisión de gases al nivel de 1990 para el año 2000, pero a esta altura deberíamos estar todos adentro. El problema ahora consiste en el papel de las ciudades: la batalla por bajar la emisión de gases de efecto invernadero se ganará en las ciudades. Y nuestro país está entre los más emisores de América Latina.
Hay que pasar el invernadero
-¿El problema es la excesiva cantidad de emisión de gases más que el efecto invernadero en sí mismo?
-El efecto invernadero es un fenómeno natural y gracias a él existen en la Tierra condiciones para que pueda existir vida tal cual la conocemos. El clima de la Tierra está influido por un continuo flujo de energía procedente del Sol. Esta energía llega principalmente como luz visible. Una parte de la misma se dispersa inmediatamente y vuelve al espacio, pero la mayor parte (aproximadamente el 70 por ciento) atraviesa la atmósfera para calentar la superficie de la Tierra. Esta se desprende de dicha energía enviándola nuevamente hacia el espacio en forma de energía infrarroja. Pero gracias a la concentración de gases como el vapor de agua, el dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero que absorben una gran parte de esta radiación es que tenemos sobre la superficie condiciones de temperatura que han podido a lo largo de la historia crear las condiciones de vida que hoy vemos habitualmente. A largo plazo la Tierra debe liberar al espacio la misma cantidad de energía que absorbe del Sol. Hay un balance energético que hace que existan en nuestro planeta condiciones para desarrollar la vida tal cual la conocemos.
-¿El problema es restablecer ese equilibrio?
-No. El equilibrio se va a restablecer, pero el problema es que a este nivel de emisión de gases de efecto invernadero será a una temperatura mucho más alta, que atenta contra los ecosistemas más sensibles. Justamente, el problema es que los niveles de todos los principales gases de efecto invernadero están aumentando como resultado directo de la actividad humana. Las emisiones de dióxido de carbono -principalmente por la combustión de carbón, petróleo y gas natural-, el metano y el óxido nitroso -debido principalmente a la agricultura, a los residuos y a los cambios en el uso de la Tierra-, el ozono generado por los escapes de los automotores y otras fuentes y los gases industriales de vida prolongada tales como los CFC, los HFC y otros están cambiando la manera en que la atmósfera absorbe la energía que debiera salir de la misma. Todo esto está ocurriendo a una velocidad sin precedentes, lo cual produce un aceleramiento o agudización del efecto invernadero, que pone en riesgo la capacidad de los ecosistemas para adaptarse al mismo.
-¿Cómo podría afectar el cambio climático la vida de la gente?
-Las consecuencias son sumamente amplias. Comprenden la diversidad biológica, fuente de un enorme valor ambiental, económico y cultural, que se verá amenazada por el cambio climático ante la imposibilidad de muchos ecosistemas de adaptarse a la velocidad del cambio. Esto puede implicar desde alteraciones en los diferentes ciclos hasta la desaparición de especies. Están cambiando las características de las precipitaciones, se registran más precipitaciones en latitudes medias y altas del hemisferio norte y menos en zonas tropicales y subtropicales en ambos hemisferios. Se espera que el cambio climático tenga efectos sobre la salud humana.
-¿Y cuál es la batalla a dar en las ciudades?
– Esto también tiene una escala local, ya que dentro de nuestros países también son diferenciadas las responsabilidades y de esa manera deben estar estructuradas las respuestas. Una pregunta que no respondimos totalmente es de dónde salen los gases de efecto invernadero. Se estima que un 58 por ciento de los mismos se deben al consumo de combustibles fósiles (petróleo y sus derivados, gas, carbón), el resto se divide entre varias causas, como el cambio en el uso de la Tierra y la deforestación, entre otros.
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