LA AFA ESPERA UN MILAGRO: QUE BERGÉS DE MARCHA ATRÁS EN LA MEDIDA JUDICIAL
Cocacoleros, cuidacoches, árbitros, empleados de UTEDyC (controles, boleteros), vendedores de artículos varios… Todos los afiliados a estos gremios —y los de muchos más— no ven la hora de que la pelota vuelva a rodar y a picar. Claro que no son los únicos perjudicados con este parate: hoteles, transportes, medios de comunicación, sponsors y agencias de publicidad, por caso. Pero nada: con todo lo que eso significa, el fútbol sigue sin volver. Y todo indica que este fin de semana también continuará ausente.
El hipotético regreso de los partidos en lo inmediato podría darse por dos vías:
A) Que el juez Mariano Bergés levante antes la prohibición de que la Policía Federal brinde seguridad en los partidos de Capital (la medida rige hasta el 23).
B) Que la AFA, luego de firmar hoy el acuerdo con el Gobierno para aplicar medidas más duras contra la violencia, lleve los partidos de Capital a Provincia.
Pero, en verdad, ni uno ni otro camino parecen viables. Porque el juez que lleva la causa de los incidentes Boca-Chacarita no da señales de autorizar nuevamente a la Federal a organizar operativos. Y hasta hay rumores de que podría extender el plazo una semana más, hasta el martes 30.
En tanto, en la AFA no hay miras de trasladar los partidos hasta que Bergés siga en su postura. ¿Respeto a la actuación del juez o presión para que revea su medida? Un dato: la B Nacional propuso jugar entre este fin de semana y el miércoles partidos postergados a disputarse en el Interior (San Martín de Mendoza-Argentinos; CAI-El Porvenir y Huracán de Tres Arroyos-Huracán). Pero la AFA no los autorizó.
En esta 6ª fecha del Apertura, hay dos encuentros en la Ciudad de Buenos Aires: River-Quilmes y Chicago-San Lorenzo. El lunes, el Comité Ejecutivo ni siquiera planteó la posibilidad de mudarlos a Provincia, aunque sí dejó establecido un borrador para este fin de semana por si «4mágicamente el parate termina hoy, tras el cónclave Grondona-Castrilli.
A propósito, el tema de la quita de puntos —la mínima se elevará de tres a nueve a partir de ahora— siguió dando que hablar. Además de los tres clubes que se negaron a hacerle caso al pedido de Javier Castrilli (Chacarita, Estudiantes y Chicago), ayer se sumó a las críticas Mauricio Macri, presidente de Boca, club que fue con el “no” en la punta de los labios y terminó votando que “sí”.
“La quita de puntos no sirve para nada: es favorecer a los extorsionadores, como le pasó a Boca cuando le quitaron puntos ante Newell’s”, dijo Macri, logrando que fútbol y política se pasearan de la mano una vez más.
Además de la llamada del lunes del ministro de Justicia, Gustavo Beliz, a Grondona (le agradeció el gesto de mayor severidad en el descuento de puntos), ayer fue el ministro del Interior, Aníbal Fernández, el que habló: “Soy presidente de la Comisión de Representantes del club Quilmes y algo entiendo: creo que no hay que quedarse sólo en eso”.
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