LA AGENDA DEL GOBERNADOR
En la reunión que mantendrán entre el martes y miércoles próximos, Jorge Obeid y Carlos Reutemann se extenderá el certificado de defunción de la Ley de Lemas. El encuentro –que se formalizará antes del tratamiento en el Senado provincial de la derogación de la LdL con media sanción en Diputados– marcará el inicio de una nueva etapa para el gobierno a partir de su fortalecimiento por el cambio de sistema electoral.
Después de acordar la “desactivación” del buscapies de Gramajo Benavídez -que al día siguiente de la votación 48 a 0 en Diputados seguía fabulando con su proyecto- se pasará a analizar el cronograma electoral para el año que viene en el que la intención del gobernador es convocar para el mismo día de la renovación de diputados y concejales, la elección de convencionales constituyentes.
Para eso las primarias -o internas- deberían darse entre abril y mayo del año próximo. Además, una vez promulgado el nuevo sistema electoral, Obeid reasumirá la presidencia del Partido Justicialista santafesino, en otro gesto que demuestra su intención de recuperar el centro de la escena política. En esa línea se inscribirán también los anuncios sobre el presupuesto 2005 que contempla un marcado incremento en la obra pública para Rosario, Santa Fe y Rafaela, la aprobación de la Ley de libre Acceso a la Información, y acuerdos internacionales.
Atrapados sin salida. Los senadores del PJ comandados por Joaquín Gramajo Benavídez se enfrentarán en la próxima sesión con un escenario diferente al que imaginaban a la hora de firmar el proyecto de reforma de la Ley de Lemas. La votación de 48 a 0 derogándola, los deja a un paso del ridículo si es que algunos de ellos insiste en “el mandato” de la departamental sobre el mandato popular. En cualquier caso, ni Gramajo, ni sus cohortes van a hacer nada en contra de lo que les diga el Lole, y en ese sentido la reunión entre el ex gobernador y el actual mandatario les clarificará el panorama. A lo sumo podrán conseguir una postergación, que no sería más que una lenta agonía del viejo sistema pero que tal vez les permita elaborar mejor el duelo.
Así las cosas, salvo que hayan trocado la representación departamental por la intergaláctica -solo un marciano votaría la continuidad de la LdL- la sobreactuación de Ricardo Spinozzi cuando afirmó “me importa un pito lo que diga Reutemann” habrá sido el último episodio de una película que baja para siempre de cartel.
Lo que viene. Desde el día en que por la suma de los sublemas del PJ, Jorge Obeid resultó electo que no se lo veía tan satisfecho como a partir del viernes pasado. El gobernador parece dispuesto a prolongar ese estado y cree que lo mejor es no ceder la iniciativa como lo hizo erróneamente en el inicio de su mandato.
Es por eso que revitalizará su mensaje de Reforma Constitucional sin entrar en consideraciones que pudieran abrirle frentes internos por ahora innecesarios. La unicameralidad sería uno de ellos, no sólo por que en la Cámara alta está la “resistencia” reutemenemista sino porque él mismo no está convencido de que la eliminación del Senado sea una buena medida. Hay que decir en ese sentido que lo que originalmente debió ser la representación territorial de la provincia se desvirtuó por las prácticas de los senadores que en muchos casos tienen menos votos que el presidente de un club de barrio y sin embargo puede frenar al Poder Ejecutivo u obligarlo a negociar.
Obeid va a poner el acento en la autonomía municipal -para no regalarle esa bandera a la oposición-, la instrumentación del Consejo de la Magistratura, y en los mecanismos de democracia directa como consultas, referéndum y otras alternativas.
En la reunión con Reutemann surgirán seguramente otros temas para agregar a la agenda que ya contempla un nuevo impulso al proyecto de ley de libre acceso a la información -original del ex diputado demoprogresista, Carlos Favario- que fue boicoteada por el Senado en el período anterior.
En los próximos días, el gobernador hará anuncios de obras públicas -contempladas en el presupuesto 2005- para las principales ciudades de la provincia, y acentuará lo que define como “una fuerte presencia en la gestión”. Sin dudas, la derogación de la promiscua Ley de Lemas ha generado en el gobernador un saludable optimismo que para bien de los santafesinos debería transformarse con el correr de los días en obras y realizaciones que ratifiquen los anuncios.
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