LA AGRUPACIÓN “VOX” SE OPONE A LA ZONA ROJA ROSARINA
El debate por el reordenamiento de las actividades de las trabajadoras sexuales, que generó polémica entre la provincia y la municipalidad en torno a quién se hace cargo del control de la prostitución y a la opción de autorizar su ejercicio por zonas o en lugares cerrados identificados, sumó ayer un enérgico comunicado de la agrupación civil Vox.
Esta ONG, que defiende los derechos de las minorías sexuales, hizo público su desacuerdo con las propuestas en danza, “ya que no solo se discrimina a los trabajadores del sexo comercial, sino que además se les determina autoritariamente los lugares de trabajo, con la consiguiente creación de guetos, a los cuales por principio nuestra organización rechaza, ya que nos guía el principio de la integración y el respeto por la diversidad”.
En el comunicado, a la asociación sí “le parece importante, que de una vez por todas se ponga fin a las promesas, a las idas y vueltas y se deroguen los anacrónicos, discriminatorios y estigmatizantes artículos 83, 87 y 93 del Código de Faltas de la provincia (ley Nº 10.703), que se usaron históricamente para perseguir a las compañeras travestis”.
Guillermo Lovagnini, vocero de la agrupación Vox, expresó en declaraciones radiales que “circunscribir el trabajo en casas no va a funcionar porque todo el mundo lo va a saber y el cliente no va a querer entrar. Además todo esto se presta al proxenetismo y que muchas personas terminen como esclavas, ya que no les permiten salir”.
Lovagnini discrepó con cada una de las propuestas que hicieron, desde el gobernador Obeid hasta el presidente del Concejo, Agustín Rossi. “Los políticos tienen buenas intenciones pero las experiencias históricas que tuvo Rosario demuestran todo lo contrario” dijo y se preguntó “si realmente el Estado nos va a garantizar lo contrario”.
Para el referente de la agrupación civil Vox, “es positivo que se haya abierto el debate. Lo importante es que todos charlemos y discutamos qué es lo mejor para unos y para otros, no solamente para la trabajadora sexual sino también para el vecino. Soy un defensor de las minorías sexuales pero no me gustaría que una travesti estuviera haciendo sus necesidades en la puerta de mi casa”.
En este sentido, la diputada Miriam Benítez, del Partido del Progreso Social, autora de un proyecto de ley para la derogación de los artículos cuestionados, indicó a Rosario/12 que antes de ser electa tuvo contactos con las dirigentes de la Asociación de Mujeres Meretrices de la República Argentina (AMMAR), entre ellas la asesinada Sandra Cabrera, “por lo que estaba bastante interiorizada en el tema”. “Cuando ingresé a la Cámara presenté el 2 de febrero del año pasado el proyecto de derogación de los tres artículos, que regulan la actividad en forma obsoleta y subjetiva, y de cuya apreciación sectores corruptos de la policía los utilizan y permiten que estas representantes de la prostitución pobre sufran persecuciones, extorsiones y detenciones injustificadas”, explicó la legisladora.
Según la diputada provincial, otro de los proyectos presentados se basa en que la regulación de la actividad estaba ya presente en la Ley de Municipios y Comunas, que tienen la potestad en este tema, en una figura llamada Casa de Tolerancia, “por este motivo estuve en la comisión de Municipios y Comunas para incorporar un artículo específico en cada una de esas leyes para que sean ellos los encargados de reglamentar la actividad”.
Para la diputada Benítez, el impulso que le dio el gobernador Obeid al tema puede ser beneficioso para el tratamiento de sus proyectos y que en este caso no sería necesario debatir ni polemizar por las autonomías municipales “ya que en este tema las regulaciones ya existen, bastaría con ratificarlas y así demostraríamos que en temas tan delicados como el de las trabajadoras sexuales, cada municipio o comuna pueda decidir cómo tratarlos”.
La diputada, a título personal, no está de acuerdo con la creación de zonas rojas, “esta es la más vieja de las profesiones, existe y seguirá existiendo. Por eso nuestro proyecto defiende especialmente a las personas que ejercen la prostitución callejera, que están más expuestas en relación con las otras, que publicitan su actividad inclusive en los diarios y que no corren tanto riesgo”.
Lovagnini: “Soy un defensor de las minorías sexuales pero no me gustaría que una travesti estuviera haciendo
Este contenido no está abierto a comentarios

