LA ANSÉS, AL BORDE DEL COLAPSO: NUEVE MIL TRÁMITES ATRASADOS
Unos 200 letrados del Instituto de Derecho Previsional del Colegio de Abogados reclamaron que se acelere la entrega de turnos y tramitación de expedientes de jubilación en la delegación local de la Ansés. Y hasta comenzaron a estudiar la posibilidad de demandar al organismo en la Justicia. “Las oficinas están al borde del colapso, y por más que los empleados pongan toda la voluntad posible, no dan abasto”, advirtió el presidente del instituto, Héctor Zacarías. Estiman que son más de 9 mil los trámites atrasados. Y para empezar nuevas carpetas no hay turno hasta mediados de septiembre.
Con este reclamo, los letrados se reunieron ayer y anteayer en la Casa del Foro con la intención de buscar alternativas para revertir la debacle del organismo que muchos juzgan “inminente”.
No son pocos los elementos que sostienen esta afirmación. De acuerdo a los datos que manejan los profesionales —y que La Capital confirmó con empleados de la Ansés— en el organismo hay más de 9 mil expedientes atrasados. Y las jubilaciones corrientes demoran entre 9 meses y un año en salir.
Desde hace unos tres meses se determinó que la entrega de turnos sea sólo telefónica. Sin embargo, el 0800 22 Ansés permanece prácticamente todo el día ocupado. Desde el organismo reconocen que la línea no da abasto y quienes esperan para iniciar sus trámites consideran que comunicarse “es como ganarse la lotería”.
Los que tienen suerte recién consiguen un turno para ser atendidos a mediados de septiembre. Actualmente se están iniciando los expedientes de los que ya lo pidieron en marzo, es decir, con tres meses de atraso.
El lunes 5 de junio se inauguró un operativo para que los abogados pudieran iniciar los trámites a través de internet. El jueves 8 se cayó el sistema y se cerró anticipadamente esta posibilidad. En ese lapso, sólo de la zona de Rosario se recibieron unos 20 mil pedidos y, según estiman, un número similar quedó sin ingresar.
Aún así, “hay un empecinamiento total en mantener el sistema de turnos telefónicos, que ya demostró ser un fracaso estrepitoso”, sentenció el presidente del Instituto de Derecho Previsional.
La consecuencia es obvia. “Las tramitaciones están muy atrasadas —advirtió Zacarías— y hay gente que no puede esperar, son personas grandes o que están enfermas, no pueden trabajar y sus ingresos dependen de que les salga la jubilación”.
Tanto los profesionales como los empleados de la Ansés advierten que las demoras en el trámite de los expedientes se vieron agravadas a partir de febrero del año pasado, cuando se comenzaron a tramitar las prejubilaciones, lo cual disparó la cantidad de carpetas que se inician mensualmente en la delegación Rosario.
Sin embargo, al mismo tiempo, señalan que la génesis del problema no se limita a la extensión de los beneficios, sino a que “no se tomaron los recaudos necesarios, en personal y en infraestructura, que permitieran llevar a la práctica esa política”.
Colas y quejas
Los síntomas de esta situación se aprecian ni bien uno ingresa al edificio de Rioja y Sarmiento. Unas cincuenta personas hacen cola frente a la única encargada del puesto de informes. Y un número mayor espera ser atendido frente a alguna de las siete ventanillas que funcionan en la planta baja del organismo.
No es de extrañar que las quejas sean moneda corriente. “Hace 20 minutos que estoy en esta cola sólo para saber a qué oficina tengo que ir para hacer el trámite”, protestaba Raquel Romano.
La mujer había llegado hasta el organismo para pedir un turno para iniciar el expediente para su jubilación y cuando por fin llegó al primer lugar de la fila no pudo creer lo que escuchó. “Se entregan sólo por teléfono”, le explicó la empleada. Inútil fue que Raquel preguntara por qué. “Es decisión del interventor”, fue la única respuesta.
Ana María Recagno y Luis Benito tuvieron más suerte. Durante el mes de marzo, el matrimonio fue “religiosamente” todos los días a la delegación de la Ansés de avenida Alberdi y así consiguieron un turno para que los atendieran ayer a media mañana. “Esperamos tres meses para empezar a hacer el trámite. Y quién sabe cuánto más estaremos para terminarlo. Hay que tener paciencia”, se consolaron mientras esperaron ser atendidos en el segundo piso del organismo.
Y no fueron los únicos. “Yo ya ni me acuerdo cuando me dieron el turno, creo que fue en febrero o en marzo”, comentó Esther Graff.
Aún así, muchos se sentían privilegiados. “Tengo una amiga que hace un mes que quiere sacar el turno por teléfono y no puede hacerlo”, sumó Rita Gómez. “Parece que es como ganarse la lotería”, concluyó la mujer.
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