LA ARGENTINA APROBÓ OTRO EXAMEN DEL FMI
A tres días de la llegada de su director gerente a Buenos Aires, el Fondo Monetario Internacional aprobó ayer en Washington la segunda revisión de las metas pactadas con la Argentina en el acuerdo firmado en enero de este año. Y dio luz verde a un desembolso de US$ 320 millones, pero destinado a pagar deuda con organismos multilaterales. Un roll over, en la jerga técnica.
En un comunicado de prensa, el directorio del FMI dijo que “completó la segunda revisión del desempeño de Argentina bajo el acuerdo contingente de siete meses (que totaliza 3.100 millones), aprobado el 24 de enero”. Y señaló que también aprobó “el pedido argentino de ‘waivers'”.
Tras la primera revisión del 8 de marzo, este segundo control se había demorado justamente al no cumplir Argentina algunos compromisos asumidos. El FMI no quería prescindir de esos reclamos. Ahora aflojó. Y aceptó los cuatro pedidos de disculpa presentados por el Ministerio de Economía:
Por no haber aprobado en fecha el cambio en la forma de aplicar el impuesto a los combustibles (ITC).
Por la postergación a los remates de hipotecas morosas.
Por la no adecuación de los capitales mínimos de los bancos.
Por la no eliminación de los planes de Competitividad aún vigentes.
La noticia tuvo buena acogida en Buenos Aires, tanto en el Gobierno como en la Bolsa, donde el Merval superó los 800 puntos por primera vez en casi seis años. En el Ministerio de Economía, sin embargo, señalaron: “Ahora la negociación continúa, hay que hablar de los próximos vencimientos y del próximo acuerdo”.
Horst Köhler, el alemán director-gerante del FMI, ponderó ayer el “desarrollo macroeconómico favorable” de estos meses, y dijo que “se recupera la economía y se desacelera en forma aguda la inflación, permitiendo que caigan las tasas de interés mientras el peso se fortalece”.
Con todo, advirtió que “la persistencia en ejecutar reformas estructurales será necesaria para sostener el crecimiento”.
De todo eso hablará Köhler en Argentina, donde estará el lunes y el martes, tiempo en el cual se entrevistará con el presidente Kirchner, el ministro Lavagna, gobernadores de provincia y representantes del sector privado, tanto empresarios y banqueros como dirigentes sociales. La decisión de ayer, en medio de fuertes discusiones internas en el organismo crediticio sobre cuánto y cómo apoyar o no al nuevo gobierno, es una primera buena señal para Kirchner y su plan de acción.
Köhler, ayer, habló con cuatro periodistas sudamericanos en su oficina, entre ellos uno de Clarín. Ponderó, con cautela, los primeros pasos de Kirchner, y le aconsejó “seguir lo que está haciendo (el presidente de Brasil) Lula” (ver pág. 4). Aprovechó para anunciar que llegará a Buenos Aires con su esposa, Eva, quien le reclamó que aún no conocía América latina.
En enero de 2003, tras varios meses de tira y afloja, y en la inminencia de que Argentina cayera en default con los organismos como ya había caído un año atrás con sus acreedores privados, el FMI firmó un acuerdo de siete meses y con asientos contables evitó la mora. La Argentina, para eso, firmó una carta de intención pautando tener un superávit fiscal primario (es decir, sin contar pago de intereses) de 2,5% del PBI, o 13.000 millones de pesos, una cifra inédita. En esa carta hubo además compromisos de techos presupuestarios, ajustes en las provincias y reformas de impuestos, restricciones monetarias y el tema tarifas públicas. Antes de llegar a ese acuerdo, Argentina debió pagar US$ 1.600 millones al Banco Mundial y al BID, un giro que destrabó la posibilidad del default con los organismos.
Ese acuerdo termina el 31 de agosto. Y todavía falta una tercera revisión, para poco antes de esa fecha, de modo que la negociación actual sigue. Pero el mayor problema es que en setiembre-diciembre de este año vencen US$ 10.800 millones y hace falta un nuevo arreglo. Lavagna prefería uno “corto” para cerrar las cifras de este año, pero en Washington quieren negociar un acuerdo de largo plazo. Es lo que va a decir Köhler. El Gobierno, en tanto, ya plantó su punto de vista: la normalización de pagos se hará en tanto crezca la economía.
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