LA ARGENTINA LUCHÓ Y SUFRIÓ
Resaltó esa fuerza y ese empuje por encima de las cuestiones tácticas. Quizá los últimos tiempos plenos de desgaste y emoción menguaron la claridad mental y recortaron el físico. Pero el amor propio fue el mismo de siempre. Las ganas se mantuvieron inalterables. Y sobre ellas la Argentina edificó un triunfo que le da el visto bueno para sostenerse y solidificarse en los primeros puestos de las eliminatorias. Anoche, en esta ciudad, el conjunto dirigido por Marcelo Bielsa venció a Perú por 3 a 1. Victoria en la que sacó a relucir esa cara más combativa, pero igualmente eficaz.
Algunos rasgos distintivos permanecieron intactos. Virtudes conocidas, que profesan el respeto por el juego al ras del suelo y que nunca se permiten un respiro en esa presión capaz de desequilibrar los esquemas mejor balanceados. Aunque hubo asuntos pendientes. Notorios, es cierto. Pero también comprensibles si se toma en cuenta el tránsito intenso que soportó en la Copa América de Perú, los Juegos Olímpicos de Atenas y las mismas eliminatorias. El déficit se relacionó con la falta de justeza. No siempre el destino de la pelota fue el más seguro. No siempre las camisetas blanquicelestes se entrelazaron en el juego.
La intensidad en el desarrollo y algunos destellos individuales le bastaron a la Argentina para marcar una nítida diferencia. Lo mejor del equipo dirigido por Marcelo Bielsa se vio por los costados. Las veloces apariciones de Mauro Rosales, por la derecha, y de César Delgado, por la izquierda, fueron un problema irresoluto para la defensa peruana, que en más de una ocasión recurrió a alguna brusquedad para cortar avances.
Perú jamás interpretó un papel protagónico y casi nunca vio de cerca a Abbondanzieri. Apenas si tuvo un incansable despliegue en el medio campo y sí redobló su atención cuando la pelota era casi una propiedad privada de los argentinos.
La apertura llegó con una jugada marcada por la conexión olímpica. Tevez protegió la pelota y habilitó a Delgado; éste avanzó y buscó a Rosales, que definió con un tiro cruzado ante la tardía reacción del arquero Ibáñez. El 1 a 0 ubicó al conjunto nacional ante una situación atípica. Acostumbrado a lidiar con las marcaciones pegajosas, la Argentina se encontró con mucho territorio libre como consecuencia del desprolijo adelantamiento peruano. Y no siempre aprovechó bien los espacios; sobre todo porque Kily González y D´Alessandro pelearon más de lo que lucharon y porque Tevez fue absorbido por su marca.
Si la intensidad y la fricción eran notorias hasta entonces. Mucho más después de las expulsiones de Kily González y Maestri, por mutua agresión. El juego se desnaturalizó. Los sistemas tácticos quedaron desbaratados. Mandaron las asperezas, la lucha y el amor propio. Resultó hasta extraño ver a la Argentina envuelta en la lucha. Pero así fue…
Perú, con empuje y mente confusa, merodeó con insistencia el área argentina. Alcanzó la igualdad con un tiro cruzado de Soto, tras un centro de Galliquio. La Argentina no se quedó. Asimiló enseguida el golpe. Claro que mucho ayudo la rápida réplica de Coloccini, que cabeceó a la red un tiro libre de Rosales.
Puro esfuerzo y corazón; trajín, mucho trajín. El resulto fue incierto hasta casi el final, cuando Sorin sentenció la historia con un remate bajo dentro del área. La Argentina ofreció su cara más aguerrida, pero igual se retiró vencedora.
Por Cristian Grosso
Enviado especial
El brasileño Simón, mal
El árbitro brasileño Carlos Simón tuvo una tarea discreta. Por momentos se vio desbordado y castigó con severidad faltas menores. En cambio, no sancionó con rigor algunas infracciones que merecieron un mayor castigo. Dejó dudas en las expulsiones de Kily González y de Maestri.
EL CICLO DE BIELSA
Seis años después
Con el encuentro ante Perú, Bielsa completó 70 partidos al frente de la selección. En su ciclo, que comenzó en septiembre de 1998, la Argentina obtuvo 43 victorias, 16 empates y registró 11 caídas, con 127 goles en favor y 63 en contra.
EL CAMBIO
Sorin, del banco al gol
Parecía que Juan Pablo Sorin iba a estar entre los titulares, pero Bielsa entendió que no estaba en su plenitud y prefirió tenerlo entre los suplentes. En su lugar entró Rosales, mientras que Cristian González se ubicó en el medio campo. Ingresó en el segundo tiempo e hizo el tercer gol.
CONTRA URUGUAY
Cuatro ausencias de peso
La Argentina sufrirá cuatro ausencias para el partido de la novena fecha con Uruguay, el 9 del mes próximo: Andrés D’Alessandro, Javier Mascherano y Carlos Tevez, por acumulación de amonestaciones, y Cristian González, expulsado anoche.
Este contenido no está abierto a comentarios

