LA ARGENTINA PASÓ EL PRIMER EXÁMEN ANTE EL FMI
La misión culminó en un encuentro del que participaron el ministro Roberto Lavagna; el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen; el jefe de la misión, John Thornton y el representante en Argentina, John Dodsword.
Si bien los funcionarios del organismo de crédito aprobaron los números, mostraron cierta preocupación con relación a metas de tipo cualitativo, como por ejemplo, las demoras en la reestructuración del sistema financiero.
También se supo que ante los buenos números fiscales que presentó la administración de Néstor Kirchner, habrían surgido intenciones de los hombres del FMI de sugerir la modificación de la pauta de superávit fiscal del 3% del PBI del año que viene.
Queda por hacer por parte de gobierno, para la siguiente misión en el verano, la reestructuración del sistema financiero y la más difícil reforma de la coparticipación federal de impuestos.
También tendrá que demostrar al menos la voluntad de renegociar los contratos con las empresas de servicios públicos, entre lo que se incluye un incremento de tarifas que sirva para recomponer la rentabilidad de las empresas.
Por otro lado, la misión del FMI se mostró interesada, en particular, por el mecanismo ideado por el gobierno para el rescate de deudores hipotecarios morosos.
Más allá de estas cuestiones el equipo económico deberá enfrentar como problema la reactivación de la demanda interna, que según Lavagna constituirá el motor de la recuperación económica argentina.
El problema es que según datos privados, la confianza de los consumidores argentinos volvió a caer por cuarto mes consecutivo, tendencia que de mantenerse puede abortar la estrategia gubernamental para la salida de la crisis.
De hecho, el exceso de superávit fiscal que se conseguirá en 2003 y que el gobierno aprovechó para anunciar incrementos de jubilaciones y de salarios en el sector privado, podría resultar insuficiente, advirtieron especialistas del sector privado.
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