LA ASAMBLEA ANUAL DEL BID: PRECIOS Y SUELDOS EN EL DEBATE
El Gobierno no convalidará aumentos salariales superiores al 16% este año, al considerar que un porcentaje superior pondría en riesgo el modelo económico que busca combinar alto crecimiento y fuerte generación de empleo, con una inflación que sea “tolerable”.
En el arranque de las discusiones paritarias que comienzan este mes, una alta fuente oficial dijo ayer en esta ciudad que el 16% es el límite máximo compatible con la estrategia macroeconómica oficial.
“El Ministerio de Trabajo no va a ratificar paritarias que no tengan un resultado lógico. No hay ninguna justificación económica para pedir un 30 o un 40% de aumento, cuando la inflación esté en torno del 12%”, sentenció la fuente, ante un grupo de periodistas argentinos que cubren la asamblea anual del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que se inauguró formalmente ayer.
En este sentido, la fuente indicó que, del mismo modo que se comenzó a controlar a las empresas que subieron los precios por encima de la inflación, el Gobierno actuará ante reclamos salariales excesivos. “La Argentina ha elegido el camino de crecer a tasas altas y con una inflación tolerable, que se mantendrá en los próximos dos o tres años en un nivel similar”, expresó la calificada fuente.
Cuando se le preguntó si no es más conveniente moderar ligeramente la demanda para crecer a un ritmo sostenible y con menor inflación, la fuente sostuvo que ése fue “el camino que se eligió en los 90 y que terminó en una crisis; ahora hay que darle una oportunidad a este nuevo rumbo”.
En este sentido, la ministra de Economía, Felisa Miceli, también pidió ayer moderar las demandas sindicales, al hablar ante más de 400 personas sobre la situación económica argentina. En el salón Esmeralda del centro de convenciones Expominas, Miceli realizó una ardua defensa de los acuerdos de precios como una de las herramientas, junto con el superávit fiscal y la promoción de las inversiones, para controlar la inflación, que en marzo se habría ubicado entre el 1 y el 1,1 por ciento.
“Las políticas de acuerdos de precios procuran al mismo tiempo asegurar que los trabajadores puedan llegar a las negociaciones de sus contratos laborales en 2006 con expectativas también moderadas sobre la futura trayectoria de precios, a efectos de plantearse objetivos salariales que sean compatibles tanto con una mejora de sus condiciones de vida como con la viabilidad productiva de las empresas y sectores que los emplean”, expresó Miceli, acompañada por los secretarios de Finanzas y de Política Económica, Alfredo Mac Laughlin y Oscar Tangelson, respectivamente.
En las primeras filas, la escuchaban con atención los presidentes de los bancos Provincia, Martín Lousteau; Ciudad, Eduardo Hecker, y Credicoop, Carlos Heller, y el vicepresidente del BICE, Héctor Quaglio. Más atrás había analistas, funcionarios, consultores y periodistas extranjeros ansiosos por el debut internacional de la nueva ministra.
Miceli, que regresará este mediodía al país para anunciar mañana el índice de precios minoristas del mes pasado, utilizó una buena parte de su mensaje para justificar los acuerdos, que -admitió- han causado “la mayor atención de muchos comentaristas, sin necesariamente entender su lógica y su funcionamiento”. Reconoció después en voz baja que su auditorio tal vez no quedó demasiado convencido con ese controvertido instrumento, aunque cree que esa polémica no frenará a los inversores que necesita el país para mantener un crecimiento alto y sano.
Miceli indicó que si bien “es importante que no haya un recalentamiento excesivo de la economía, a la vez es necesario reconocer que aún hay importantes niveles de desempleo y de necesidades sociales que solamente pueden ser atendidas con niveles sostenidos de crecimiento”.
También se refirió a la suspensión de las exportaciones de carne dispuesta hace dos semanas y señaló que el Palacio de Hacienda no planea suavizar hasta que no se note la rebaja en los precios al consumidor en forma sostenida.
Después de detallar los avances económicos y sociales alcanzados a fines del año pasado y pronosticar que el crecimiento de este año rondará un 7%, Miceli utilizó el último tramo de su alocución para defender nuevamente el rumbo elegido.
“Muchas veces nos preguntamos qué hubiese sido del destino de nuestro país de haber vuelto a aplicar políticas de ajuste ortodoxo tradicional, como se pretendía. Quiero repetirlo una vez más: no somos el gobierno ni el equipo económico del ajuste”, afirmó Miceli.
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