LA ASOCIACIÓN DE SORDOS DE SANTA FE PIDE UNA CASA PROPIA
La Asociación de Sordos de Santa Fe -Asorsafe-, alberga a una porción importante de la comunidad de sordos de la ciudad, y sin embargo no recibe apoyo estatal, ni tiene sede propia. Su función es alentar a que las personas con esa discapacidad puedan desarrollar actividades culturales, practiquen deportes y aprendan el lenguaje de señas.
A la casa de calle Entre Ríos 2946 acuden jóvenes y adultos. “No hay límite de edad”, dijo Andrés Acevedo, uno de los profesores del Centro de Estudio y Difusión de Lengua de Señas Argentinas -Cedilsa-, que dicta sus clases allí.
Una comisión directiva se encarga de comandar la asociación, sus autoridades se renuevan cada dos años, y las actividades se reparten entre las comisiones de Cultura, Deportes y Lengua de Señas.
Asorsafe es la única asociación civil que se ocupa exclusivamente de personas sordas, aparte de las cuatro escuelas, de las cuales una está en Santo Tomé. Fundada el 19 de septiembre de 1972 por iniciativa de un grupo de sordos y una profesora, la institución de 33 años todavía no tiene sede.
“Necesitamos una casa propia”, pidió Marcela Lescano, presidenta de Asorsafe, quien destacó que enviaron una nota al gobernador. “Esperamos que de resultado, porque hace 12 años que funcionamos en esta casa, el alquiler es costoso, y los días de lluvia entra el agua por las goteras”.
Para mantenerse hacen beneficios, y cuanta actividad les reporte dinero de manera legítima. El Cedilsa, que lleva más de una década ininterrumpida difundiendo la lengua de señas, es una de las fuentes de ingresos.
Los socios apenas superan el centenar. Según Lescano, “hay 70 socios sordos y 30 ó 40 oyentes”, de un total estimativo de 300 en la ciudad.
SALIR A TRABAJAR
La presidenta Lescano es peluquera, y la vice Mirta Battu, trabaja como personal de limpieza en Tribunales. Pero la ausencia de una “ley de lengua de señas” y de un “proyecto de integración para conseguir trabajo” hace que “la mayoría de los jóvenes sordos estén desocupados”, más allá de las actividades que desarrollan en la institución.
Luego de la etapa que comprende la educación especial, las personas sordas no tienen demasiadas opciones para seguir estudiando. “Siempre están haciendo cosas que les den salida laboral rápida”, explicó el profesor Acevedo, que hizo de intermediario durante la entrevista.
“Para hacer fútbol, tener amigos y divertirse, vienen a la institución; pero la mayoría tiene su familia, y después se manejan solos”, agregó. Sin embargo, “conseguir trabajo no es nada fácil”.
“Los sordos luchamos, trabajamos para difundir lo que hacemos”, manifestaron los profesores del Cedilsa, que formaron un coro de alumnos “para difundir el lenguaje, y para integrar a la comunidad de oyentes con los sordos”.
Desde Asorsafe criticaron a los canales de televisión, que “no piensan en los sordos. Con el subtitulado algunos pueden acceder, aunque no todos alcanzan la lecto escritura”, dijeron. Para colmo, “antes los chicos venían a ver tele los viernes, pero nos cortaron el cable y, a pesar de que mandamos notas a la empresa, nunca nos contestaron”.
Con los teléfonos especiales pasa algo similar. Hay uno en la asociación, y sirve para comunicarse con el hospital y las escuelas a las que concurren, pero casi nadie los sabe utilizar. Afortunadamente la llegada de los celulares, “con los mensajes de texto”, les facilitó el contacto.
PARA NO EXCLUIR
El Cedilsa se creó como una forma alternativa de hacer llegar el lenguaje de señas a la comunidad. No es una escuela, es un curso al que asisten “las personas que empezaron a estudiar el profesorado de sordos. También van terapistas ocupacionales, y personas que se acercan para aprender”.
Fomentar el aprendizaje del lenguaje de señas en la comunidad es una de las maneras que tiene Asorsafe para combatir las diversas formas de discriminación a las que se ven sometidos los sordos, y que en ocasiones parten de otras instituciones.
“Creo importante que todos sepan lengua de señas, porque cuando estoy solo y hay un grupo de oyentes y todos hablan, me aburro”, dijo uno de los profesores, que también es sordo, y experimentó esa escena como un acto de discriminación.
Otra de las integrantes del grupo contó que “cuando voy al Iapos los turnos se anuncian por parlantes, y no con una pantalla luminosa, entonces cuando pregunto me dicen que mi turno ya pasó”.
Lo mismo ocurre cuando van a cobrar la pensión a los bancos, los llaman por el apellido, y tampoco se enteran que se refieren a ellos.
PROYECTO DE ORDENANZA
El 21 de julio pasado ingresó al Concejo Deliberante un proyecto de ordenanza que dispone la presencia de una persona “que sepa interpretar y expresarse en lengua de señas (…) en cada edificio municipal donde exista atención directa al público”.
“Esto no tiene tratamiento”, dijo una fuente cercana al Concejo, que indicó que está en manos de la Comisión de Cultura. Lo presentó el Bloque de Concejales Encuentro por Santa Fe, Leonardo Simoniello y Jorge Henn, quienes consideraron a la iniciativa como “un aporte a la tarea de garantizar la igualdad en el goce de derechos”.
A través de 9 artículos se prevé la capacitación del personal que deberá aprender la lengua de señas, la celebración de convenios con instituciones para dar los cursos y la posible extensión de la propuesta a otros municipios.
El artículo 4° indica que “se deberán colocar carteles en lugares visibles de cada repartición donde exista atención directa al público, en los que se expresará claramente que la Municipalidad cuenta con un Hablante idóneo de la lengua de señas a disponibilidad de quien lo requiera”.
En los fundamentos, los concejales plantearon su “propósito de contribuir a la integración social y comunitaria en un aspecto que hasta aquí no se ha legislado”. Los antecedentes marcan que ya en 1996 “los concejales Carlos Iparraguirre y Mirtha de Salazar” impulsaron una ordenanza de similares características a la actual. La iniciativa, que “en su momento contó con la aprobación de las distintas comisiones”, se archivó dos años después.
DISTINCIÓN
Las empresas galardonadas con el Premio a la Excelencia deben reconocer, a su vez, a instituciones o personas por su desempeño, y se les entrega una medalla de honor. Por intermedio de una de las estudiantes de lengua de señas, Asorsafe quedó postulada para el reconocimiento, y la empresa de herramientas Bahco -ganadora del Premio a la Excelencia 2005-, la premió como institución que está trabajando en la difusión de su lengua, y por la integración social de sus miembros.
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