LA ATRACCIÓN RUSA
Ya no es una excentricidad para un grupo de osados en búsqueda de nuevos mercados y billetes frescos. El fútbol ruso aprovechó la caída del imperio italiano y empezó a robarle algunos jugadores top. De la mano de una decena de magnates amantes del fútbol, herederos del estilo que impuso Roman Abramovich, el dueño de Chelsea, de Inglaterra, la liga es cada día más fuerte con pases que sacuden el mercado mundial, como el de Fernando Cavenaghi a Spartak en US$ 11,5 millones.
Hasta hace no mucho, el destino del ex goleador de River era Juventus, de Italia, pero el poder del dinero ruso pudo más. Leonid Fedum, dueño de la petrolera Lukoil, es el propietario del nuevo equipo de Cavenaghi. Tiene 47 años y una cuenta bancaria de 1,3 billones de dólares que lo coloca en el puesto número 437 de la lista Forbes entre los hombres más ricos del mundo. Sus millones y los de sus pares no tienen un origen claro…
Para Fedum, Spartak es como un juguete nuevo y quiere sacarlo de la antepenúltima posición de la liga. Para eso armó un combo multirracial digno de las épocas de oro del calcio: un técnico italiano del Spartak, Nevio Scala, le ganó a Parma e Inter en la pulseada por contratar al promisorio serbio Nemanja Vidic, y hay georgianos, polacos, checos, rumanos, senegaleses y el uruguayo Marcelo Sosa, ex Danubio.
Cavenaghi y Vidic no son las únicas nuevas estrellas que hacen las valijas para Rusia. Lokomotiv, de Moscú, contrató por dos temporadas al centrocampista brasileño Francisco Lima, que era titular en Roma, de Italia. Su ficha de 1,3 millón de euros anual superó la oferta de Valencia, campeón de España, y Betis. En pocos días creció en un 50% el número de argentinos en Rusia. Al citado caso de Cavenaghi se agregaron los pases de Clemente Rodríguez también a Spartak (US$ 4 milllones), Daniel Montengero y Antonio Barijho a Saturn (por US$ 2,5 millones y 1,5 respectivamente). Es decir, por cuatro jugadores, los rusos gastaron 19,5 millones de dólares. Paradójicamente, dos que jugaban en Boca y dos en River…
Dejando de lado el tema dinero, habrá que seguir con atención las actuaciones de Saturn, hoy sexto en el campeonato, ya que habrá seis compatriotas en sus filas: los dos nuevos más Nicolás Pavlovich, Adrián Bastía, Lucas Pusineri y Pablo Guiñazú. Osmar Ferreyra, de CSKA, propiedad de otra petrolera, de Sibneft, ya habló con Cavenaghi y le dibujó el panorama que encontrará: “Le dije a Fernando que éste es un fútbol duro; a mí me está costando, no tanto socialmente, pero sí en lo deportivo”.
Ayer era una aventura, hoy una realidad. Mañana quizá se convierta en una liga que compita de igual a igual con las otras de Europa.
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