LA BAJA DEL PRECIO DE LA SOJA IMPACTA ECONÓMICAMENTE EN EL SUR SANTAFESINO
En distintos comercios de la zona que tiene como epicentro a la ciudad de Venado Tuerto y en la realidad de los propios productores agropecuarios comenzó a vislumbrarse un nuevo fenómeno. El boom de la soja ya no es tal y eso obedece a que ese comoditie agropecuario cambió notoriamente su cotización. Cinco meses atrás la tonelada de soja estaba por encima de los 700 pesos y hoy apenas supera los 450. Esta situación indudablemente se refleja en las concesionarias de vehículos, comercios y hasta en la construcción. En la Municipalidad venadense la recaudación cayó un 25%, algo que el año pasado comenzó a ocurrir recién en noviembre.
El boom de la soja parece haber llegado a su fin si se considera que en menos de cinco meses ese comoditie descendió cerca de un 40% de su valor. La demanda internacional para este año, merced a una buena cosecha en EEUU, no será la del pasado, por ende los precios se desplomaron. Otros en cambio sostienen que la soja está buscando su precio real y que los más de 700 pesos de principios de año fueron sólo por una cuestión coyuntural.
El intendente de Venado Tuerto, Roberto Scott, admitió que los precios impactaron en varios comercios. “Ya no se ven en las concesionarias de vehículos el cartel de no hay unidades disponibles”, señaló, pero advirtió que “eso no significa que la ciudad no crezca. Venado tiene otras cosas, independientemente de los cereales”.
Para el ruralista de Chovet Aldo Viscovich, “la soja hoy no es el negocio que representaba hace apenas unos meses y eso obedece a que los costos de producción de la oleaginosa se elevaron al mismo tiempo que cayó su cotización”, resaltó.
En el sur santafesino están sembrando soja de primera y los que tienen trigo aguardan la cosecha, prevista para los próximos días. Las expectativas con la oleaginosa no son las mismas. “Sembré trigo y pensaba no sembrar soja pero con los precios actuales no me queda otra opción”, explicó un productor de Murphy.
Lo cierto es que la soja no es la vedete de hasta no hace mucho tiempo atrás. Las portadas de revistas nacionales y hasta los diarios ya no sitúan a esa oleaginosa como el puntal del crecimiento argentino y en cambio hablan de los problemas que tiene su cultivo masivo. Entre los principales figura que una siembra intensiva podría generar problemas con los suelos.
En lo económico la soja fue un factor fundamental para el despegue de localidades que estaban postradas luego de diez años de convertibilidad. Es gracias a ella que resurgieron las metalmecánicas y hasta la emblemática fábrica de cosechadoras de Firmat, Roque Vassalli, reabrió sus puertas con todo furor.
No sólo en ese sector se notó el despegue sino que las concesionarias de vehículos no daban abasto para atender la demanda de principios de año. En la construcción pasó lo mismo ya que la mayoría de los colonos salieron a comprar o refaccionar viviendas. En Venado Tuerto el boom se notó con la edificación masiva.
Para el operador inmobiliario Nicolás Miró, “la realidad cambió sustancialmente por la soja y la demanda de viviendas se elevó. Hoy hay cautela a la hora de invertir pero fue un año muy bueno para la construcción y esperemos que se mantenga o que con la llegada de la soja del próximo año crezca nuevamente la demanda”.
El ruralista Viscovich sostuvo que la soja es un bien de cambio y hasta señaló que la oleaginosa es “una moneda paralela”. “Muchas de las operaciones comerciales se hacen en quintales y es fácil advertir en los clasificados de los diarios que tal camioneta cuesta equis cantidad de soja; esa es la prueba más contundente”, graficó.
No obstante hay que destacar que a principios de año un auto costaba alrededor de 300 quintales, por ejemplo un VW Gol Power, y hoy se necesitan unos 500. La ecuación es sencilla. Hace unos meses con menor volumen de soja un colono podía arreglar la casa, cambiar el auto o las maquinarias agrícolas y hasta decidir un buen lugar de vacaciones. Con este valor de 450 pesos por tonelada los productores están obligados a optar. Scott mostró cautela a la hora de establecer el fin del boom de la soja, pero dijo que “quizás hoy el negocio sea el maíz u otros cereales en lugar de tanta soja. Lo que realmente cambió en este tiempo más allá de la cotización de la soja es que la gente está mejor espiritualmente y decidida a realizar inversiones”.
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