LA BATALLA FINAL HA COMENZADO
Los datos, fríos, meten casi tanto miedo como la respiración fatigada de Darth Vader. Ayer se estrenó en todo el mundo La venganza de los Sith, el esperado Episodio III de Star Wars, y las cifras de espectadores que se manejan son impactantes. Pero estos datos no son nada si se los compara con la locura —real, delirante o sostenida por la incansable publicidad— de los fanáticos de la saga, que ya están yendo a ver el filme en una celebración que es, a la vez, fiesta y velorio.
Fiesta, claro, porque el esperado capítulo que une y enlaza toda la saga está aquí. Y fiesta, también, porque después de dos episodios olvidables, este finalmente está a la altura de la trilogía original: tiene acción, emoción y el increíble universo de escenarios y personajes (virtuales, digitales, casi todos) a los que George Lucas nos tiene acostumbrados.
Pero por otro lado es un velorio, porque para muchos ya no habrá más historias que imaginar, ya que Lucas mostró aquí todos los hilos que quedaban pendientes por unir: ¿Cómo será la transformación en Vader? ¿Por qué? ¿Cómo será la pelea entre Anakin Skywalker y su entonces amigo y maestro Obi-Wan Kenobi? ¿Qué pasará con Padmé? ¿Como se separarán los mellizos, Luke y Leia? Ya está, todo eso ya fue resuelto. De una vez y… ¿para siempre?
Pero vayamos a los números, que impactan. Sólo en la Argentina, el Episodio III se estrenó con 120 copias, veinte de ellas habladas en castellano. Y las funciones arrancaron a la medianoche del miércoles: 13.020 personas vieron la película en las 77 funciones que se programaron en la madrugada, con salas en las que hubo dos o tres funciones (a las 0.15 y 1.30, por ejemplo). Una cifra impactante para funciones de trasnoche en un día laboral.
Esas trece mil personas son más del doble de los que vieron, en esos mismos horarios, el Episodio I en 1999 (6.328 personas), y un poco más que los que vieron, en 2002, el Episodio II (12.940). De cualquier manera, aseguran en la distribuidora 20th. Century Fox, la cifra podría haber sido más grande ya que cadenas que estuvieron abiertas al público en el Episodio II (como el Village Recoleta, habitualmente el complejo de más concurrencia en Capital Federal), en esta ocasión no abrió sus puertas a la medianoche.
Ayer por la mañana, largas colas de adolescentes, jóvenes y no tanto (estuvieron los que faltaron al trabajo aduciendo alguna enfermedad) se apostaban en las puertas de los complejos esperando su apertura con las entradas previamente adquiridas en la mano. Una vez franqueado el acceso (a las diez), tuvieron que esperar una hora más para el comienzo de las funciones matutinas.
Opciones para ver la película había para elegir. En el Village Recoleta, nueve de sus dieciséis salas daban Star Wars. En el Abasto, cinco. En el Cinemark Palermo, cuatro. Y en el de Caballito, tres. Un dato escalofriante es el siguiente: en el 40% de las salas que tiene la cadena Hoyts en todo el país esta semana se da La venganza de los Sith. Es decir: es Star Wars y casi nada más.
La distribuidora asegura también que ya el 90% de las entradas para ver la película durante el fin de semana están vendidas. Y el filme se estrenó en simultáneo a lo largo del país, con copias en Santiago del Estero, Salta, Bariloche, Catamarca, San Luis, San Juan y Tucumán, entre otros lugares.
Al cierre de esta edición aún no se sabía cuántos espectadores verían el filme en su primer día completo, pero en Fox daban como un hecho que la cifra iba a superar ampliamente a los 59.780 y a los 47.165 que vieron, respectivamente, los Episodios I y II en 1999 y 2002. ¿Superará el récord histórico de Titanic? Difícil, al barco de James Cameron no lo doblegan así nomás. Ni aún con los benditos sables láser.
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