LA BEBA QUE ESTUVO CON UN CORAZÓN ARTIFICIAL REGRESA A SANTA FE
La pequeña Berenice, la beba de la provincia de Santa Fe que en diciembre del año pasado había sido conectada a un “corazón artificial”, fue autorizada a volver a su ciudad natal junto a su familia. Sólo tendrá que someterse a controles esporádicos.
Así lo señaló hoy el jefe del área de Cirugía y Trasplante del Hospital Pedro de Elizalde (ex Casa Cuna) de esta capital, Florentino Vargas, quien destacó que la beba -de un año y medio de vida- “está en perfectas condiciones para volver a hacer su vida normal junto a su familia”.
El profesional dijo que “luego de haber estado un mes en un estrecho control ambulatorio, Berenice mostró una continuidad en su mejoría y ya está en condiciones de irse del hospital”.
A su vez, la mamá de la beba, Andrea, se mostró emocionada por poder regresar a su provincia y aseguró que “los médicos nos dicen que está todo bien”.
“Gracias a Dios podemos volver con Berenice”, afirmó la joven mamá, antes de partir.
La pequeña había estado 25 días con un “implante de corazón artificial”, en una operación que, por sus características y por la edad de la paciente, se había convertido en la primera de las realizadas en el país.
LA SITUACIÓN DE BERENICE
Vargas, quien condujo el equipo médico encargado de la operación, destacó también que a causa de la mejoría que experimento la nena, ya no está en la lista de trasplantes, porque no necesita una intervención de ese tipo.
“Está viviendo con un corazón que ha ido mejorando cada vez más y ahora sólo va a tener que hacerse controles muy alejadamente, como cualquier chiquito que ha sido operado”, dijo el profesional.
La operación a la que la menor había sido sometida a fines del año pasado fue la primera de este tipo que se hizo en América Latina a una persona tan pequeña y en un hospital público.
La beba tenía una cardiopatía congénita, e inmediatamente después de su llegada a Buenos Aires había pasado a integrar la lista de urgencias del Incucai, a la espera de un trasplante.
Pero como su salud empeoraba y el órgano no llegaba, se pidió un “corazón artificial” a Alemania, el cual le permitió seguir viviendo.
Veinticinco días después, los médicos retiraron el órgano artificial y Berenice volvió a vivir con su propio corazón, debido a la mejoría que había experimentado.
Este contenido no está abierto a comentarios

