LA BESTIA DEL CINE ESPAÑOL
“Las historias que tengo en la cabeza contienen sobretodo humor y violencia, conflictos, un cierto tipo de ternura hacia el perdedor, todo esto es inevitable. Entonces, ¿que me justifica?, que somos así, que yo veo a las personas así y no me parece que sea una cosa que tengamos que evitar. O sea, no creo en el hombre ilustrado, en el ser bueno por naturaleza, en absoluto, desgraciadamente”.
Alex De La Iglesia.
España durante el siglo XX, fue cuna de grandes directores de la historia del cine, Luis Buñuel, Carlos Saura y Pedro Almodóvar, son algunos de sus hijos ilustres. Pero durante los años 90’, un joven, revolucionó el séptimo arte ibérico y se convirtió en el arquetipo de una nueva generación de cineastas.
Su humor cínico, sus tramas delirantes, los exquisitos Freaks que habitan en sus películas y la crítica mordaz a la sociedad de consumo, transformaron a este director, en una de las miradas más lúcidas del cine europeo contemporáneo. Su nombre, Alex de La Iglesia.
Corría el año 1965 y a España, todavía le faltaba casi una década, para liberarse de la dictadura franquista. En aquel año, en la ciudad de Bilbao, nació un niño que estaría llamado a ser, uno de los hijos rebeldes del cine Español, Alex De La Iglesia.
La infancia de Alex estuvo marcada por la pasión por los comics y los cuestionamientos existenciales.
Antes de convertirse en cineasta, De La Iglesia estudió y se licenció en Filosofía. Pero el destino, no le tenía preparado una cómoda cátedra en la universidad. Para el año 1990 realizó un cortometraje titulado “Mirindas asesinas” que deslumbró al mismísimo Pedro Almodóvar. El director de “Átame” conmovido por el talento de esta rara avis del cine español decidió producirle su opera prima. Y de esta manera, Alex de la Iglesia, debutó en la pantalla grande en 1992, con su film “Acción Mutante”.
A partir de aquel gran empujón que recibió Alex de La Iglesia, su cine fue creciendo y sus películas comenzaron a conquistar a los cinéfilos de todo el mundo. Filmes como “El día de la bestia” y “Muertos de risa” trasformaron en realidades las promesas de este joven cineasta.
“No puedo mentir y decirles que no utilizo la violencia como elemento cómico, pero creo que es purificador. Porque lejos de pensar que hay que evitar pensar en la violencia, yo creo que la violencia tiene que formar parte de nuestra vida, sobre todo tenemos que vehicularla de una manera que la disuelva. Y sostengo que la única manera de disolverla es tomándola desde el humor. Y el cinismo es el lenguaje, es el hola que tal, y eso es muy fuerte. Lo bueno de muertos de risa es que el origen del humor es la violencia, eso de que uno le de una bofetada al otro. Yo creo que hay una relación siniestra, interesantísima, entre humor y violencia”, afirmó alguna vez el cineasta español.
En el año 2000, Alex de La Iglesia rodó uno de sus obras maestras, el film “La comunidad”. En aquella película tuvo el inmenso privilegio de trabajar con Carmen Maura, una de las actrices más importantes que tiene el cine español. Y con este film consiguió la consagración definitiva.
Su última película, filmada hace dos años, se llamó “Crimen Ferpecto”. Y cuenta la historia de un ambicioso y seductor empleado de shoping, que accidentalmente asesina a un compañero de trabajo, en la disputa por un puesto jerárquico en el centro comercial. Esta película realiza una crítica corrosiva a la sociedad de consumo y desnuda los costados más perversos del ser humano, en el capitalismo contemporáneo.
“A mi me da mucho miedo la uniformidad, que todo el mundo piense lo mismo, que todos digan los mismo, que todos los hombres se parezcan a las personas que aparecen en los anuncios. Yo no puedo soportar ver todos los días esas familias maravillosas que toman leche con calcio, no soporto esa familia que nos vende el sistema. Esa gente encantadora que sonríen, que no tienen un gramo de grasa, que disfrutan de la vida de una manera horrorosa, que tienen coches excelentes que recorren las carreteras con unos niños adorables que ven un dvd, porque son el peor de los engaños”.
Según los estudiosos del séptimo arte, el cine de Alex De La Iglesia tiene algunas influencias de dos maestros de la historia del cine que ha sabido capitalizar muy bien y que le han permitido encontrar una mirada absolutamente original. Casualmente estos dos genios del séptimo arte eran europeos que realizaron la mayor parte de su obra dentro del cine norteamericano, dato que no es menor porque Alex De La Iglesia es un cineasta europeo que trabaja muy bien con algunos de los recursos narrativos que mejor supo explotar el cine norteamericano. Uno de sus maestros es Alfred Hitchcock de quien aprendió sustancialmente, algunos trucos de como se debe contar una historia, para atar a la butaca del cine al espectador. Y la otra influencia poderosa proviene del cine del inolvidable Billy Wilder, de quien tomo clases magistrales cuando vio sus películas y aprendió que el género de la comedia puede ir mucho más lejos que el simple entretenimiento y convertirse en una poderosa herramienta audiovisual para hablar de las miserias humanas.
Humor inteligente, desparpajo intelectual, riesgo estético y talento cinematográfico son palabras que describen a una de las personalidades más interesantes que ha dado el cine mundial en las últimas décadas, son palabras que pintan de cuerpo entero al director Alex De La Iglesia.
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