La biotecnología internacional reconoce una investigación rosarina
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Un equipo del Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario publicó en la revista Nature Communications los resultados de su investigación, que reveló cómo las bacterias se defienden de los antibióticos de última generación. En tanto, ayudan a crear soluciones, ya que nueve de cada diez mil argentinos internados sufren infecciones por superbacterias.
Alejandro Vila, codirector del equipo junto a Leticia Llarull, relató a LT10 que trabajan hace veinte años en este campo y los resultados, recientemente publicados, en realidad datan de hace ocho años. “Nos pusimos a trabajar con grupos de químicos que lo que están haciendo es preparar moléculas nuevas que podrían ser fármacos – todavía tienen que validarse – que están basadas en este concepto que descubrimos nosotros. Ya tenemos algunas moléculas que defienden los antibióticos contra las bacterias”, detalló.
“Lo terrible y lo decepcionante es que a pesar de mucho esfuerzo la situación solo empeora, en cuanto a que siguen apareciendo superbacterias, que son capaces de escaparse de la acción de gran parte de los antibióticos, inclusive de los de último recurso clínico”, lamentó Vila. “Atacan a gente que está hospitalizada, con defensas bajas”, añadió.
En tanto, el investigador recordó “hay una responsabilidad colectiva de todas las sociedades en el uso del antibiótico, porque al administrar mal y equivocadamente los antibióticos estamos seleccionando las bacterias más resistentes”. En ese sentido, explicó que “en Argentina se consumieron el año pasado seis mil toneladas de antibióticos, en 18 meses, aproximadamente, para engorde y aves de corral, y lo mismo pasa en la cría de peces de granja, que el uso de antibiótico no está regulado”.
“La gente puede decir “¿qué puedo hacer yo por las políticas de estado?, no puedo hacer nada”, pero, en primer lugar, no tenemos que tomar antibióticos si no son recetados por un médico y, en segundo lugar, cuando tenemos la receta del antibiótico hay que tomarlo siguiendo las prescripciones: no saltear la toma y tomarlo hasta el final, porque, si no, le estoy dando oportunidad a las bacterias de que sobrevivan”, alertó el especialista.
La investigación
“Lo que estudiamos hace mucho tiempo es un tipo de proteína –la betalactamasa- que es un mecanismo de defensa que tienen las baterías contra los antibióticos”, explicó Vila, en términos muy accesibles. “La bacteria se defiende atacando al antibiótico, para destruir el antibiótico usa unas proteínas. el gran problema es que en la nueva generación de betalactamasas, hay diez o quince bacterias distintas que tienen diez o quince proteínas distintas como defensa, entonces es muy difícil pensar en un inhibidor de todas estas que se administre junto con el antibiótico”, desarrolló. Y reconoció que “es un gran desafío para la industria farmacéutica”.
“Lo que nosotros encontramos es que usan la misma química para destruir al antibiótico, entonces esto simplifica el problema, porque no hay que comprar diez o quince soluciones sino una sola”, concluyó.

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