LA CAÍDA DEL PRECIO DE LA SOJA GENERA INCERTIDUMBRE EN EL CAMPO
La fuerte caída registrada por el precio de la soja en los últimos días desató una fuerte incertidumbre entre los operadores locales quienes aseguran que después de este episodio ya no se puede predecir cuál será el comportamiento del valor de la oleaginosa a futuro.
“Esta baja dejó a todos los analistas desorientados, realmente no se la esperaba nadie y el panorama hacia el futuro es completamente incierto”, afirmó Arcadio Sapino, operador de granos de nuestra ciudad y presidente del Centro de Acopiadores de la provincia de Santa Fe.
En nuestro país, en los últimos dos meses la soja pasó de su pico máximo de 250 dólares la tonelada a los U$S 167 del pasado viernes. La estrepitosa caída descolocó a los especialistas del sector que si bien advertían algunos indicios de baja, no preveían semejante derrumbe.
Lo cierto es que después de lo ocurrido nadie se anima a vaticinar qué puede pasar en las próximas semanas.
“Realmente es muy complejo decir qué va a pasar. El precio cayó mucho más de lo que se esperaba y todavía no está muy claro por qué”, dijo Sapino.
El operador local recordó que China dejó de comprar en el marco de una estrategia para bajar los precios. Este puede ser uno de los factores que incidió en la caída, pero no el único.
Según Sapino también hay que considerar que “en Estados Unidos el clima viene muy bien y las sembrados están en muy buenas condiciones”.
Esta situación proyecta una cosecha excepcional en el país del norte lo que a su vez anticipa una mayor oferta que podría operar en contra del precio.
Se debe considerar además que “cada vez que el precio de la soja sube o baja es consecuencia por los menos de dos o tres factores”, precisó Sapino.
El operador aclaró no obstante que “hasta ahora había un sobreprecio” de la soja y consideró que los precios existentes después de la baja “son más normales”.
“El problema es que no se sabe qué va a pasar de aquí en más, si va a seguir bajando, si se va a mantener o si va a subir. Como está el mercado, es muy difícil saberlo”, indicó.
En tanto, las autoridades nacionales están siguiendo de cerca lo que ocurre con el precio de la soja, ya que las retenciones a la exportación de este grano implican uno de los ingresos más importantes del fisco.
Según cálculos que circulan en el sector agropecuario, debido a la mala cosecha y a la caída de los precios internacionales, “las retenciones a la exportación de soja reportarían al fisco este año 1.400 millones de pesos menos que en 2003”.
La inminente apreciación del dólar y la desaceleración de la economía china, debilitaría una de las principales herramientas oficiales de recaudación desde la devaluación de 2002, según apuntó el diario El Cronista Comercial.
En 2003, los 7.150 millones de dólares acumulados por las ventas de soja al exterior representaron el 25 por ciento del total de las exportaciones.
Un informe del Grupo Unidos del Sud afirmó que entre mayo de 2003 y marzo de 2004, el precio promedio de este producto creció alrededor del 50 por ciento. Con alícuotas que varían entre el 20 y 23,5 por ciento sobre las ventas, el segmento tributó 4.500 millones de pesos en 2003, casi la mitad de lo recaudado por retenciones. Sin embargo, en el último mes su valor retrocedió un 15 por ciento, lo que podría significar, según el informe, una pérdida de 660 millones de pesos anuales de ingresos.
A esto se suma la baja de 800 millones de pesos por este concepto a partir de la caída de la cosecha local desde 38 millones a 32 millones de toneladas por la malas condiciones climáticas del pasado verano.
La suba en el precio del crudo de 25 por ciento desde principios de este año no alcanza a compensar este efecto, ya que, según el informe, una baja del 10 por ciento en el precio de la soja requiere un aumento del 26 por ciento en el del petróleo para dejar sin cambios los ingresos por retenciones.
Según el trabajo, todo indica que este descenso en el precio de la soja va a continuar: en primer lugar, los futuros en el mercado de Chicago continúan retrocediendo desde sus máximos de varios años.
Por otro lado, aunque todavía no hay evidencia sobre la desaceleración de la economía china, lo que tendría consecuencias muy negativas ya que a ese país se envía el 25 por ciento del total de las exportaciones de soja, se observa una baja de 15 por ciento en los precios de este mercado, desde los 422 dólares por tonelada alcanzados a fines de marzo hasta los 362 dólares actuales.
Además, la posible alza de las tasas de interés de Estados Unidos, a partir del fortalecimiento de su economía, la inminente apreciación del dólar y la consecuente caída en la demanda de materias primas a partir de la menor disposición de divisas en el mercado mundial, tendrían un inevitable impacto negativo sobre el precio de los commodities, aún si las cosechas estadounidenses resultan menores a lo esperado.
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