LA CANASTA BÁSICA SUBIÓ 3% Y AFECTÓ MÁS A LOS INDIGENTES
Aunque en marzo la inflación fue del 1,5%, en el mismo lapso los precios de los alimentos de la canasta básica subieron el doble: 3%.
Al computar el primer trimestre del año pasa algo similar: la inflación promedia el 4%, pero el valor de la canasta básica alimenticia trepa al 5,9%. Y esto tuvo un fuerte impacto sobre los sectores de menores recursos, en especial sobre los indigentes.
Con estas subas, ahora el valor de la canasta de alimentos que determina la indigencia, para una familia tipo (matrimonio y dos hijos), asciende a 355 pesos mensuales. Y la que mide la pobreza llegó casi a 780 pesos.
La suba del valor de ambas canastas marca un incremento del número de pobres. Y en mayor proporción, de la indigencia. A su vez, el impacto es mayor sobre las familias con hijos, por el aumento del 6% en el rubro educativo. También influye sobre la discusión del salario mínimo, porque tanto la CGT como la CTA vienen planteando llevar el mínimo al valor de la canasta de pobreza, que ahora es más alta.
Según un estudio de la Consultora Equis, en base a datos del INDEC, si no hay un aumento de los salarios o de los ingresos, con el 4% de inflación acumulada en los primeros tres meses, el número de pobres habría aumentado en casi 500.000 personas. Y de este total, el mayor incremento corresponde a la franja de los indigentes.
Esto se debe ¿según Equis¿ a que en diciembre pasado, el 9,1% de la población tenía ingresos levemente superiores a la línea de pobreza de ese momento, valuada en 740 pesos. En consecuencia, ahora, con la canasta en 780 pesos, una parte importante de ese 9,1% de la población que estaba “en riesgo inminente de pobreza” pasó a estar por debajo de la línea de pobreza.
Según el INDEC, en la segunda mitad de 2004 la pobreza afectaba al 40,2% de la población urbana. Para todo el país equivale a más de 15 millones de pobres. De este total, casi 6 millones son indigentes.
Por el lado de los ingresos, a partir de enero hubo una mejora por los 100 pesos no remunerativos otorgados por decreto del Gobierno. Pero ese aumento no alcanzó a los asalariados en negro, ni tampoco a los beneficiarios de los planes sociales.
Y los mayores niveles de pobreza comprenden a los empleados “en negro”, a los cuentapropistas de bajos ingresos, a una parte de los jubilados, a los que tienen planes sociales, que no recibieron ningún aumento, y a los desocupados plenos.
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