LA CAPACIDAD DE COMPRA DE LOS SALARIOS CRECIÓ UN 5,4%
En promedio, los salarios recuperaron en el último año un 5,4% de su poder de compra. Pero los ingresos de los trabajadores, en términos reales, son aún inferiores en un 15% a los de diciembre de 2001, el mes previo a la devaluación. El dato surge de corregir, según la inflación de precios minoristas, el índice de salarios que difunde mensualmente el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). La comparación en términos reales sirve para medir cuántos más o cuántos menos bienes y servicios se pueden comprar con los ingresos laborales percibidos.
Según informó ayer el Indec, los salarios crecieron en términos nominales un 0,65% promedio en julio pasado con respecto a junio, y un 10,65% en comparación con julio de 2003. Desde fines de 2001, en tanto, acumulan un incremento del 28,97%: desde aquel entonces la inflación minorista mostró un avance del 51,64%, y eso es lo que permite estimar la caída en términos reales del 15 por ciento.
Claro que los niveles promedio nunca reflejan lo que le toca a cada asalariado. Como la evolución de los ingresos fue muy desigual, el sector de empleados públicos y el de empleados privados informales mantienen, a julio pasado, una distancia del 27 y del 27,6% en el poder de compra de sus ingresos con respecto al último mes de 2001, mientras que para los asalariados registrados esa brecha logró achicarse hasta llegar al 3 por ciento.
Pérdidas
En otras palabras: mientras que estos últimos podrían comprar en la actualidad un 97% de lo que eran capaces de adquirir con su billetera antes de la devaluación, quienes están en el sector público sólo podrían hoy aspirar al 83% de los bienes y servicios de aquel momento, y los informales, sólo al 72,4 por ciento.
Sin embargo, los trabajadores no registrados del sector privado fueron los más favorecidos con una mejora de los ingresos en el último año, siempre según el Indec. En términos nominales, los salarios de este grupo se incrementaron un 1,07% sólo en julio, en tanto que crecieron un 15,42% en relación con un año atrás y un 9,73% desde 2001 (esta menor evolución se explica porque durante 2002 habían experimentado bajas). Con la evolución que tuvieron en el último año, en el que la inflación fue del 4,94% (a julio), los ingresos de estos trabajadores tuvieron un repunte de su poder adquisitivo de casi el 10% en ese período.
La comparación arroja para los salarios reales de los empleados privados en blanco un alza del 6,7% entre julio de 2003 y julio pasado. En el período, los sueldos subieron nominalmente un 12 por ciento. En cambio, para los trabajadores del sector público no hay noticias de recuperación en los últimos meses. En rigor, en un año los ingresos de este sector registraron un aumento del 4,91 por ciento, muy levemente por debajo del alza promedio de los precios. Esto arroja, como resultado, que la capacidad de compra en este caso no tuvo modificación significativa.
Todos los datos corresponden a estimaciones para el promedio de cada segmento y en algunos casos puede ocurrir que la media crezca por subas salariales que no se dieron en forma generalizada o, incluso, por la influencia de nuevos puestos con ingresos eventualmente más altos. Los datos de índices de salarios que proporciona el Indec surgen de encuestas en empresas privadas formales y de información de los organismos públicos. Con respecto al empleo en negro, se realizan estimaciones basadas en la encuesta de hogares que el organismo realiza de manera continua.
Si bien ese informe no contiene datos sobre sectores, las declaraciones de los empleadores a la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) permiten saber que entre los segundos trimestres de 2003 y de 2004, mientras que el salario promedio avanzó un 17,05%, en el sector productor de bienes, que incluye a la industria y la construcción, el alza fue del 17,36%, en tanto que en los servicios los ingresos crecieron un 16,9 por ciento.
La diferencia es en rigor evidente si la comparación se establece con el último trimestre de 2001; entonces, el incremento fue del 36,5 por ciento en el caso del sector productor de bienes, y del 28,2 por ciento en los servicios, un sector que, a diferencia de varias industrias, se vio afectado negativamente por la salida de la convertibilidad.
Por Silvia Stang
De la Redacción de LA NACION
Aumento de los precios
Para mantenerse al margen de la pobreza, una familia integrada por un matrimonio y dos hijos pequeños necesita un ingreso de al menos $ 730,17 por mes, en tanto que requiere 333,41 para no ser un hogar indigente (lo que significa que no podría procurarse siquiera la alimentación básica para sobrevivir).
Según datos difundidos ayer por el Indec, el costo de la canasta básica total (que mide la pobreza) se incrementó un 0,74% en agosto respecto de julio. Y la canasta alimentaria (que fija el límite de la indigencia), avanzó en el mes un 1,7%, tal como se informó días atrás.
Por otra parte, ayer el Gobierno publicó en el Boletín Oficial la resolución N° 2 del Consejo del Empleo, que eleva el salario mínimo, vital y móvil a $ 450 a partir del 1° del actual. La hora de trabajo quedó valuada en $ 2,25 como mínimo.
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