LA CAPACITACIÓN COMO EJE PARA PREVENIR LA VIOLENCIA
La violencia, con sus imprevisibles facetas, es hoy un fenómeno que está presente en todos los estratos sociales y que reclama acciones conjuntas en la búsqueda de una solución. Conscientes de la necesidad de trabajar sobre la prevención de esta problemática, desde la Defensoría del Pueblo encaran un trabajo interdisciplinario para capacitar en municipios y comunas de la provincia sobre el tratamiento de esta sensible temática.
Ese proceso se originó a partir de que ese organismo, al recibir cada vez más denuncias relacionadas con casos de maltrato infantil, abusos y violencia familiar, resolviera elevar un proyecto ante el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación y el Consejo Federal de Inversiones. Con su aprobación, desde hace algunos meses, la Defensoría trabaja en unas treinta ciudades capacitando ciudadanos en la prevención y el tratamiento de las acciones de violencia.
El defensor del Pueblo, Carlos Bermúdez, señaló que un objetivo es “dejar en cada lugar, con el acuerdo de las autoridades municipales o comunales, un equipo que trabaje sobre la problemática” de la violencia, “y nosotros, como institución, acudir en los casos que sean necesarios”.
Hasta el momento, alrededor de cinco mil ciudadanos accedieron a las instancias iniciales de capacitación en distintos puntos de la provincia. Se pretende poner a punto un programa provincial de contención, para que “el Estado tenga algunas respuestas que hoy no existen”, sostuvo Bermúdez.
“El Estado debe inmiscuirse en los orígenes de esta problemática, debe haber un compromiso de incluir a los excluidos y, cuando hay acciones de violencia, ver cómo se las aborda”, afirmó el funcionario.
Por medio de la capacitación se busca que cada comunidad desarrolle respuestas frente a las problemáticas que derivan de la violencia. La Defensoría del Pueblo acompañará estos procesos.
Coordinación de disciplinas
Para Laura Manzi, quien cumple el rol de coordinadora de los cursos sobre prevención de violencia familiar y maltrato Infantil, “existen fortalezas y recursos que deben ser utilizados por las personas y por la propia comunidad a través de la incorporación de propuestas. Mas allá de las adversidades, las comunidades encuentran recursos propios que permiten superarlas a través de la creatividad, la flexibilidad, la confianza y el trabajo conjunto”.
Para Manzi, el abordaje del tema “debe ser interdisciplinario”. “Necesitamos el trabajo de educación, de salud y de las fuerzas de seguridad para prevenir y tratar los casos que aparezcan. Hay que informar sobre los derechos y las leyes que pueden aplicarse ante situaciones de violencia y a quién se debe recurrir”, indicó. En este sentido, un aspecto importante es que los hechos no queden silenciados para que la sociedad pueda tomar una postura ante la violencia.
Verónica Aimar, coordinadora de cursos para la prevención de la violencia, consideró, por otra parte, que, “cuando planteamos el trabajo en grupos y que éstos se mantengan a lo largo de distintos encuentros, nos dimos cuenta de que había mucha gente que trabajaba sobre el problema y no tenía ningún tipo contacto ni vinculación”.
Finalmente, Gladiz Rovey -a su cargo se encuentran los cursos sobre prevención de violencia escolar- sostuvo que “todo este trabajo de participación y compromiso, y de dar respuestas más completas, requiere un sustento, un apoyo y una decisión de las instituciones”.
Trabajo en redes
De los trabajos de capacitación desarrollados por la Defensoría del Pueblo se derivarán acciones concretas en cada localidad. Pero, para que todas estas acciones no queden aisladas en el futuro, uno de los objetivos que persigue este proyecto es la integración en una red comunitaria, donde se puedan vincular las diferentes acciones y cristalizarse en respuestas concretas las inquietudes surgidas de los propios actores.
Este contenido no está abierto a comentarios

