LA CASA BLANCA FELICITÓ A RODRÍGUEZ ZAPATERO Y DIJO QUE DESEA TRABAJAR CON ÉL
El triunfo del socialismo en España, que desalojó del poder al Partido Popular, de José María Aznar, no sólo priva a Estados Unidos de uno de sus aliados incondicionales en la guerra de Irak, sino que puede debilitar la alianza militar que invadió Bagdad.
El gobierno de George W. Bush reaccionó ayer con cautela, pero el nuevo escenario causa preocupación en la Casa Blanca. Razones no le faltan: menos de doce horas después de su sorprendente triunfo electoral, el futuro presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, anunció ayer que podría ordenar el regreso de las tropas españolas de Irak.
España ha sido hasta ahora uno de los pilares fundamentales de la agresiva política internacional de Bush que, basada en la doctrina preventiva, desembocó en la invasión a Irak.
En el sur del territorio iraquí hay desplazados 1300 efectivos españoles, que están a cargo, con fuerzas de Polonia, de la brigada Plus Ultra, que también integran tropas de Honduras, República Dominicana y El Salvador.
La salida de España de la alianza internacional podría causarle a Estados Unidos un gran daño político, porque podría llevar a otras naciones a seguir su camino, en una suerte de reacción en cadena.
Aun así, la Casa Blanca ayer mantuvo la cautela. Bush llamó ayer a Rodríguez Zapatero para felicitarlo por su triunfo, casi al mismo tiempo que el líder del Partido Socialista Obrero Español sostenía en Madrid que la guerra “ha sido un desastre y la ocupación [de Irak] continúa siendo un desastre”.
“Los dos líderes dijeron que desean trabajar juntos, particularmente en nuestro compromiso compartido de luchar contra el terrorismo”, informó el vocero de la Casa Blanca, Scott McClellan, tras la conversación.
Sin embargo, el analista del Centro de Política Internacional, Adam Isacson, dijo a LA NACION del triunfo del socialismo en España: “Es una de las peores derrotas que ha sufrido el gobierno de Bush en su política exterior”.
“Los otros aliados de Bush de la llamada Europa Nueva -en oposición a la Vieja Europa, como bautizó a Francia y Alemania el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld- están mirando con mucha atención lo que sucedió ayer en España”, señaló Isacson.
Steven Everts, del Centro para la Reforma Europea, con sede en Londres, opinó que la Nueva Europa “siempre se basó en cimientos inestables y eso ha quedado expuesto ahora”. Los países europeos que se aliaron con Estados Unidos a despecho de Francia y Alemania son, entre otros, Gran Bretaña, España, Italia, Polonia, Portugal, Ucrania, Holanda, Rumania, Bulgaria, Dinamarca, República Checa, Noruega y Hungría.
Una misión difícil
Los españoles castigaron en las urnas al gobierno de Aznar por su alianza con Estados Unidos en la guerra en Irak -a contrapelo de la opinión mayoritaria de la población-, en una elección condicionada por los ataques del 11 de marzo, que causaron más de 200 muertos y 1400 heridos en Madrid.
Bush también llamó ayer a Aznar, el presidente del gobierno español saliente, para agradecerle su apoyo y liderazgo en la lucha contra el terrorismo, indicó el vocero de la Casa Blanca.
El presidente de Estados Unidos tendrá la difícil misión de tratar de convencer al joven líder socialista de que España no deberá abandonar la coalición internacional y dar la espalda a la teoría del ataque preventivo, porque ello sería claudicar en la lucha contra el terrorismo.
El retiro de las tropas españolas “le restaría aún más credibilidad o legitimidad a la misión en Irak”, consideró Isacson.
El presidente republicano también tendrá que luchar contra una percepción que está creciendo a partir de lo sucedido en España: la alianza con Bush ha dejado de ser un valor agregado para convertirse en una carga negativa a la hora de medir respaldo interno o, más dramático aún, el apoyo a Bush puede pagarse con la carrera política o con la vida de los ciudadanos.
El experto en defensa del Instituto Brookings, de esta ciudad, consideró que el verdadero problema de la derrota del partido de Aznar tras los atentados en Madrid “es que pueda ser visto como un modelo por Al-Qaeda y podrían probarlo en otros países para ver qué decisión adoptan”.
Si Al-Qaeda golpeó en España, como había amenazado Ben Laden, ¿por qué no habrá de hacerlo en otro país europeo que también apoyó la guerra? El diario romano Il Messaggero se preguntó anteayer: “¿Después de Madrid, la Ciudad Eterna podrá ser atacada?”.
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