LA CASA DE LA CULTURA VA CAMINO AL COLAPSO
Hace pocos días se produjo un nuevo derrumbe en la Casa de la Cultura, una de las pocas edificaciones patrimoniales que conserva la ciudad. Por razones de seguridad, es decir para evitar que alguien se lesionara con nuevos desprendimientos o hundimientos, la Subsecretaría de Cultura de la provincia dispuso que el escaso personal siguiera cumpliendo funciones en un edificio vecino. Y con premura, por intervención directa del ministro de Obras Públicas, Edgardo Berli, llegaron a apuntalar lo necesario.
Algunos santafesinos se alarmaron por el hecho y preguntaron a la Asociación de Amigos qué pasa con la tan anunciada restauración de esa casa: “¿Hay interés en conservarla?; ¿hubo acciones concretas y continuas en los últimos diez o quince años para lograrlo?; ¿es verdad que está declarada patrimonio provincial?; ¿qué hace la Asociación de Amigos?
En diálogo con El Litoral, sus integrantes vieron oportuno aclarar esos y otros interrogantes. La Asociación de Amigos se creó en 1998 con el único objetivo de administrar los fondos que el gobierno pudiera destinar a la recuperación de la casa, ya que por ley los particulares con inquietudes ciudadanas deben ocuparse ad honorem de manejar los fondos de instituciones públicas. “Pero nada podemos hacer si el Estado no entrega fondos con continuidad y si otros organismos no cumplen con su tarea específica”, advirtieron.
No obstante, la Asociación no se ha quedado cruzada de brazos y ha luchado desde el comienzo contra uno de los enemigos más terribles: la burocracia. “A veces vencimos, pero no es suficiente. Como no son suficientes las declaratorias de `patrimonio provincial’, `prioridad’, `alto interés en restaurarla’ pronunciadas en discursos del gobernador Reutemann y del gobernador Obeid en su anterior mandato, y de legisladores. Puede no dudarse de sus intenciones, pero obviamente les faltó vocación cultural y decisión política para decidir una planificada y permanente tarea de restauración. Las palabras deben ir acompañadas de la acción, si no, no sirven más que para adornar un discurso”, aseveraron.
Deterioro que avanza
Más adelante, los integrantes de la asociación expresaron que “esta casa no puede arreglarse con una partida de dinero de vez en cuando: se necesita un ritmo continuado e importante de trabajo porque está colapsada. La curva de deterioro es mucho mayor que las restauraciones emprendidas de tanto en tanto. Y las partidas destinadas no pueden estar sujetas a los vaivenes de la política partidista o de las internas, porque los trabajos exceden el tiempo que dura un mandato. Por eso invalidamos que la respuesta a este comunicado sea pasar las culpas de uno que fue a otro que puede llegar a ser funcionario o viceversa”.
Los subsidios recibidos no bastan. La asociación, para no darse por disuelta al verse imposibilitada de cumplir con su único objetivo, solicita montos acordes con los trabajos a realizar, continuidad en la acción, coherencia en las decisiones, seguimiento de las acciones de los distintos organismos que deben intervenir, genuino interés en preservar esa casa para el patrimonio santafesino.
Estudios y más estudios
La casona tiene realizados todo tipo de estudios, uno muy completo de ambas universidades (del Litoral y la Católica) y de arquitectos, instituciones, empresas y estudiantes. Pero como pasa el tiempo y el deterioro avanza se requieren nuevos estudios. Ahora el ministro Berli, aunque la Casa de la Cultura depende del Ministerio de Educación, encaminó un pedido para que la Universidad Tecnológica inicie los estudios pertinentes.
Y al contar con un subsidio, debe intervenir la Dipces “cuya línea de trabajo no incluye la agilidad ni la preocupación urbana: ya ocurrió un par de veces que los presupuestos elaborados por ese organismo no tuvieran en cuenta trabajos indispensables, por lo que los subsidios no llegaron a cubrir la tarea realizada”.
Pero eso no es todo. En abril se otorgó un subsidio en cuotas. La primera, unos discretos $ 16.500 aún no pudo utilizarse, porque Dipces debía reformular el proyecto. Y en seis meses no pudo hacerlo. La rápida intervención del ministro Berli puede salvar esta circunstancia. Pero sólo eso. La casa continuará su camino hacia el colapso si no se exterioriza con acciones concretas un compromiso real.
¿Qué se refaccionó con los subsidios?
Desde su conformación, la Asociación Amigos de la Casa de la Cultura recibió $ 107.602, 69. Este es el detalle:
Subsidio de $ 10 mil otorgado por la Subsecretaría de Cultura provincial en enero de 1999, con el cual se hicieron estudios de suelos correspondientes que diagnosticaron los pasos a seguir respecto de la consolidación que demandaba el edificio. También se atendieron gastos urgentes de reparación de ventana, reposición de cristales y otros trabajos insoslayables, vinculados con la estabilidad estructural y detención del deterioro interior más notorio, como por ejemplo destape de cañerías.
Subsidio entregado por el MOSPyV de $ 34.848 el 13 de octubre de 2000 para la realización de la obra de “Preservación -primera etapa-, estabilización del suelo de fundación”. También se cubrió la mitad de los gastos demandados por el seguimiento de los trabajos de consolidación.
El 4 de enero de 2001 la Subsecretaría de Cultura entregó $ 30 mil para gastos de reparación de cubiertas, zinguerías y techos en general. Se cubrieron parcialmente los gastos de la obra denominada “Preservación -segunda etapa-, refacción parcial de desagües pluviales y cloacales, refacción parcial de la cubierta”.
Luego recibió una ampliación de $ 15 mil para cubrir los saldos de la obra anteriormente nombrada.
El 30 de diciembre de 2002, el MOSPyV entregó $ 1.459,75 que fue aplicado a la reparación de pilares colapsados del subsuelo.
Por un convenio con la Unidad Ejecutora Provincial el 3 de febrero de 2003 se otorga un subsidio para el financiamiento de la restauración integral y puesta en valor de la casa, por un total de $ 50.294,94 en tres cuotas. La primera se hizo efectiva el 3 de febrero de este año.
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