LA CASA ROSADA OTRA VEZ CONTRADIJO A LAVAGNA
La sorpresiva declaración del ministro de Economía, Roberto Lavagna -en el 39° coloquio de IDEA finalizado ayer por la madrugada en Mar del Plata-, en favor de un aumento en las tarifas de gas y electricidad le cayó mal al presidente Néstor Kirchner.
Lo exteriorizó el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, que ayer por la mañana, en declaraciones radiales, aclaró: “No es nuestra vocación decir que debe haber o no ajustes tarifarios”, al tiempo que ratificó que antes de las eventuales subas se revisarán las concesiones y el cumplimiento de los contratos.
“Esa opinión corre por cuenta exclusiva de Lavagna”, deslizó Fernández en privado en Mar del Plata, sin ocultar el malestar ante un grupo de empresarios, durante el cierre del coloquio de IDEA en el hotel Sheraton de esa ciudad. Allí, unas horas antes, Lavagna había insistido en su idea de ajustar tarifas.
La Casa Rosada desautorizó a Lavagna porque sospecha que pretendió quedar bien parado ante los hombres de negocios, al reafirmar que opina de manera diferente que el Presidente en este tema y dejar en claro que no tiene margen de decisión. No descartan que sea una suerte de réplica a los permanentes recortes de poder que Kirchner aplica al titular del Palacio de Hacienda. Cerca de Lavagna se habla del “operativo lijado” en contra él, con el que -consideran- el ala política del Gobierno desgasta su figura para restarle protagonismo. Por añadidura, el tema tarifas es más que sensible para Kirchner. En agosto, durante el precoloquio de IDEA en Tucumán, el vicepresidente Daniel Scioli había anunciado un ajuste de tarifas para octubre y fue desautorizado.
El episodio originó la primera crisis seria en la gestión Kirchner. Como represalia, el jefe del Estado despojó al vicepresidente de todo poder y del control político de la Secretaria de Turismo y Deportes.
El ministro de Economía dijo anteayer en IDEA que “en el caso del gas y la electricidad hay unos ajustes por hacer”. Sin embargo, aclaró: “No cambié de idea, pero ahora tengo responsabilidades compartidas. La decisión del momento político adecuado está en manos del Presidente”.
Diferencias con Scioli
La respuesta inmediata provino de Alberto Fernández. “No es nuestra vocación decir que debe haber o no ajustes tarifarios. Es un tema que todavía estamos viendo con el Presidente, y vamos a verlo en los términos que siempre hemos dicho: dentro de un contexto de análisis general de las concesiones”, había subrayado el jefe de Gabinete en forma extraoficial ante periodistas en IDEA, dichos que horas más tarde oficializó al hablar por Radio Mitre y Radio 10.
“Por encima de cualquier parecer y de cualquier especulación que se haga sobre los gustos del ministro Lavagna, lo cierto es que vamos a seguir actuando y trabajando como hasta ahora, revisando la situación de toda la concesión, el cumplimiento de las obligaciones, y en ese contexto verificaremos cuál es la calidad de la tarifa”, advirtió Fernández.
Si como resultado de ese análisis se desprende que las tarifas aparecen retrasadas, “ahí se verá cómo se corrigen sin desproteger a los usuarios”, añadió. “No queremos que las empresas se vayan, ni hacernos cargo del servicio, ni tenemos acuerdos con empresas norteamericanas, como se dice por ahí”, aclaró una alta fuente presidencial. “No es nueva la opinión del ministro y el Presidente lo sabe. No dijo mucho más de lo que dice siempre”, buscó suavizar un allegado a Lavagna. Cerca del ministro de Economía destacaron que también elogió a su par de Planificación Federal, Julio De Vido, por la resolución de las nuevas concesiones de corredores viales. Sobre el antecedente similar de Scioli, los hombres de Lavagna enfatizan que existe un matiz que diferencia esta irrupción del jefe del Palacio de Hacienda. “Scioli anunció que en octubre iba a haber un aumento. Lavagna sólo dijo cuál es su opinión y dejó en claro que la decisión depende del Presidente”, según uno de sus colaboradores.
Por último, LA NACION consultó a la fuente sobre si Lavagna se siente solo por las discrepancias permanentes con Kirchner, De Vido y Fernández. “No tengo una respuesta”, dijo, enigmático, el informante.
Reglas nuevas y estables
Los empresarios más poderosos del país finalizaron anteanoche el 39° coloquio anual de IDEA con la conclusión de que deben establecerse “nuevas reglas de juego estables”, con el compromiso de “respetarlas durante mucho tiempo”. En el listado de conclusiones leído por el presidente del evento, Miguel Kiguel, también figuró la necesidad de “un consenso esencial de que la Argentina no dependa de figuras providenciales, sino de instituciones, estructuras y procesos confiables”.
“Más que discutir modelos, la Argentina necesita establecer reglas de juego para recrear un capitalismo competitivo sobre la base de políticas que atiendan los intereses del conjunto, pero que no inhiban el crecimiento sostenido.” El documento consideró que “la autocrítica es un elemento indispensable en esta etapa”, más allá de las disputas con el Gobierno por su rechazo a la política de los 90.
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