La Casa Rosada redefine la agenda y hay ajuste de roles
El reposo médico obligado por un mes de la presidenta Cristina Kirchner por el cuadro de hematoma craneal trastocó la agenda oficial. Y desató discusiones en el Gobierno, aún no definidas, sobre el futuro inmediato de la gestión. El peso político del día a día lo llevará el secretario legal y técnico, Carlos Zannini, un jefe de Gabinete virtual: conoce el manejo integral de la administración.
Sin embargo, según confiaron a LA NACION altas fuentes oficiales, la gestión operativa también pasará por el jefe de la Secretaría de Inteligencia (ex SIDE), Héctor Icazuriaga, un íntimo de Cristina Kirchner, y por el jefe de Gabinete formal, Juan Manuel Abal Medina.
Contarán con la asistencia desde Olivos de Máximo Kirchner, el hijo de la Presidenta. Además, Cristina Kirchner no dejaría de dar las directivas, pero acotará sus esfuerzos. "Zannini es el principal consejero y Máximo es el hijo. Ellos tomarán las riendas igual que lo hicieron en 2012 con la operación de tiroides", dijo a LA NACION un ministro.
Si bien todavía no se informó ningún acto administrativo de traspaso del mando al vicepresidente, Amado Boudou, un primer indicio trascendió ayer: Boudou encabezará hoy en la Casa Rosada dos actos institucionales que debía presidir originalmente la mandataria. Uno, a las 11, de entrega de ambulancias en la explanada, y otro a las 13, de entrega de premios en el Salón de los Científicos. El artículo 88 de la Constitución prevé que en caso de enfermedad, el Presidente debe delegar el poder en el vicepresidente.
Pero el Gobierno no informó si Cristina Kirchner pedirá licencia o si el reposo le permitiría seguir en sus funciones. En medio de un creciente cúmulo de versiones por la falta de información la Casa Rosada no descarta que la Presidenta deba ser intervenida quirúrgicamente de su "colección subdural crónica".
Ese diagnóstico implica un hematoma de cráneo, producto de una caída y un golpe con traumatismo de cráneo que se produjo el 12 de agosto último, un día después de la derrota en las primarias.
"Amado reemplazará a Cristina para esos actos. Pero todavía no se definió si asumirá como presidente en ejercicio por el mes de reposo de ella", dijo a LA NACION una fuente del primer piso de Balcarce 50.
"Todavía no se sabe nada sobre cómo va a ser el martes", señaló, con una cuota de dramatismo. La incertidumbre gana los despachos oficiales y había ministros que no se animaban a preguntar ayer cómo seguirá todo. Uno de ellos dijo a LA NACION que "todo lo están manejando Zannini, Abal Medina e Icazuriaga, que hablan con Máximo y Cristina y la orden es no dar ninguna información". Eso disuadía a funcionarios de preguntarles para no recibir la respuesta de "no podemos decir nada".
"Pero serán ellos los que manejarán el gobierno en estos 30 días, más allá de que asuma o no Boudou", señaló otro alto funcionario.
Otro problema no menor es el cambio de la agenda. Mañana estaba previsto un acto en Villa María, Córdoba; el jueves próximo, otro en Catamarca, y el viernes en El Calafate, Santa Cruz. "Iba a haber actos todos los días, muchos anuncios de obras, ahora no se sabe qué pasará", señaló otro funcionario cercano a Olivos. También estaba en el medio un viaje a Panamá para asistir a la cumbre de presidentes iberoamericanos.
Además, la Presidenta tenía temas importantes pendientes de resolución: el acuerdo con Irán por la AMIA; el conflicto con Uruguay por la pastera UPM; el fallo de la Corte Suprema por la ley de medios; el pago a los fondos buitre; posibles cambios en el gabinete económico, y nuevas medidas fiscales, cambiarias y monetarias para después de las elecciones de 27 de octubre próximo. Pero sobre todo en el Gobierno preocupaba el rumbo de la campaña con miras a esos comicios y la suerte del candidato bonaerense, Martín Insaurralde.
Sobre el traspaso del mando a Boudou, se abrió una discusión en la Casa Rosada. Cristina opina que sería exponer un flanco débil en plena campaña. Pero otros ministros propugnan que asuma Boudou para liberar de tensiones a ella porque "no se puede arriesgar la salud de la Presidenta". Además, temen que cualquier crisis se agrave y dé lugar a "acusaciones de que ellas ocurren porque la Presidenta no se quiere tomar licencia".
"La suerte de la campaña está echada. Sobre todo es un riesgo después de lo que pasó con Néstor Kirchner. Creo que Zannini, Máximo e Icazuriaga se lo deben estar diciendo", informó un ministro.
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