LA CAUSA FRATICELLI CONTINÚA DANDO VUELTAS
Cualquier desprevenido podría interpretar que las noticias vinculadas con el caso Fraticelli se repiten una y otra vez, mientras el ex juez de Venado Tuerto y su esposa siguen esperando que algún magistrado resuelva si deben estar en libertad o, por el contrario, tienen que continuar en prisión.
Y es que la toma de decisiones sobre esta causa está virtualmente paralizada, como efecto indeseado de las falencias que sufre el vetusto sistema penal santafesino y que fueran señaladas por la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
Luego de que la Corte nacional ordenara revisar las condenas de Fraticelli y su esposa por considerar que en el pasado no se garantizó la imparcialidad de los jueces intervinientes, los abogados del matrimonio pidieron la libertad de sus clientes.
El pedido fue denegado por el juez de primera instancia, por lo que insistieron en el planteo y llegaron ante la Cámara de Apelaciones de Venado Tuerto. Los camaristas de Venado, cumpliendo una acordada de la Corte provincial, derivaron la decisión a la Cámara de Apelaciones de la ciudad de Rosario.
Sin embargo, los camaristas rosarinos devolvieron la causa a Venado y argumentaron que la acordada de la Corte provincial “no es aplicable” porque se contradice con la Ley Orgánica del Poder Judicial, en cuyo artículo 25 establece que en estas situaciones los casos deben ser revisados por otras Cámaras “de la misma circunscripción”.
Es decir que los encargados de resolver son los jueces de Venado Tuerto. Pero aquí es donde se plantea una encrucijada con pronóstico incierto.
Si los camaristas de Venado resuelven, irán contra la acordada de la Corte provincial. Pero si los que resuelven son los rosarinos, violarán la ley vigente.
Además, basándose en el argumento de la Corte nacional de que los mismos jueces no pueden opinar acerca de un caso en dos instancias distintas, los abogados de Fraticelli recusaron a la Corte de la provincia de Santa Fe, por considerar que el máximo tribunal ya opinó sobre esta causa y está impedido de volver a hacerlo.
Esta mañana, Carlos Edwars, defensor de Fraticelli, dijo que esperarán para saber “qué actitud toman ahora los camaristas de Venado”.
“El problema -insistió- es que hace 24 días que nadie resuelve la apelación que presentamos ante la denegatoria de libertad para mi cliente, y los plazos legales están vencidos” desde el 6 de setiembre.
Mientras por ahora no se sabe quién resolverá la cuestión de la libertad del matrimonio, aún resta por determinar quiénes revisarán la condena a cadena perpetua dictada en 2002 contra Fraticelli y su esposa.
En mayo de 2000, la muerte de Natalia despertó una enorme curiosidad pública ante la truculenta posibilidad de que este asesinato hubiera sido planeado y ejecutado por los padres de la adolescente. Seis años después, esta causa sigue provocando un verdadero tambladeral en la Justicia de la provincia.
LO QUE DIJO LA CORTE NACIONAL
El caso Fraticelli le valió a la provincia una fuerte advertencia de parte de la Corte nacional y obligó a la Corte santafesina a dictar una acordada de emergencia para que las causas roten entre las distintas salas de las Cámara de Apelaciones, de manera que los mismos jueces que evalúan los procesamientos no sean los que confirman las condenas.
En Santa Fe y Rosario, esta rotación es factible porque la Cámara de Apelaciones está conformada por varias Salas. Pero en localidades más pequeñas esto no ocurre. Por eso, la Corte de la provincia dictó una acordada determinando que las causas deben ser analizadas por camaristas de otras ciudades, lo que contradice la letra de la Ley Orgánica del Poder Judicial.
El planteo de la Corte nacional también apunta a los jueces correccionales, de Faltas y de Menores, pues ellos tienen la potestad -considerada inconstitucional- de investigar, procesar y condenar.
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