LA CAVA QUE PREOCUPA EN LICEO NORTE
Cuando se llega a Europa al 8900 se comprende el porqué los vecinos afirman que vivir frente a la cava “es imposible”. Los olores nauseabundos, la basura que va ganándole terreno a la calle y la desidia de la gente del lugar que arroja desechos domésticos; son algunas de las razones que preocupan a los vecinos del barrio.
“Los principales problemas que tenemos son la existencia de lauchas, basura y perros muertos además del constante olor y la posibilidad de contraer alguna enfermedad”, puntualizó Lidia Barraza, quien vive desde hace 20 años frente a la cava.
En diálogo con El Litoral Barraza comentó que la situación se agravó a partir de la inundación cuando “el agua desbordó la cava y ahí aparecieron los funcionarios. Pero después se olvidaron de nosotros”.
Los vecinos de Liceo Norte asentaron su reclamo en la Municipalidad, solicitando a las autoridades que instrumenten los medios para evitar que se forme un basural alrededor de la cava. Todavía no recibieron una respuesta.
Aunque los vecinos que viven más próximos a la cava exigen una solución inmediata, son conscientes de que se trata también de un problema cultural. “Todos tenemos que colaborar. Los mismos vecinos agravan la situación porque vienen desde otras partes a tirar la basura acá. Si no asumimos el compromiso entre todos, esto no va a cambiar. Es imposible vivir en este ambiente, te deprime”, comentó Barraza.
Respuesta municipal
Por su parte el Ing. Jorge Aimi, subsecretario de Higiene y Medio Ambiente, explicó a El Litoral que “no es sencillo” el tema de la cava del barrio Liceo porque tiene dos propietarios que no llegan a un acuerdo. “Aparentemente uno de los dueños quiere que sus terrenos del lado este se rellenen, pero el acceso por ese extremo es muy complicado”, comentó el funcionario.
La Municipalidad ya procedió en varias oportunidades a intimar a los propietarios “para que se haga el cierre perimetral y las señalizaciones correspondientes”. Estas medidas son elementales ya que “el peligro más importante que representa la cava es la presencia de un espejo de agua, de más de dos metros de profundidad”, comentó Aimi.
La Municipalidad espera que el acuerdo entre los propietarios se formalice para comenzar los estudios de factibilidad ya mencionados. “Recién en ese momento sería posible contemplar la cava de barrio Liceo Norte para realizar alguna tarea”, puntualizó.
Un tema delicado
La de Liceo Norte es una de las 21 cavas censadas que existen en la ciudad. Cada expediente registra el historial y su problemática; datos que permiten evaluar las posibilidades de rellenado, que se efectúa con la materia inerte proveniente del barrido y limpieza de la ciudad.
El estudio que la Municipalidad lleva a cabo tiene cuatro ejes. Primero, se realizan las intimaciones a los propietarios, luego se estudia la accedibilidad y se analiza cómo impacta la cava en el sistema hídrico ya que “muchas actúan como agentes de modulación en la recepción del agua” y, por último, se procede a la realización de un acuerdo contractual con los dueños. Parte del terreno recuperado es utilizado para la urbanización del barrio.
El Programa para el Rellenado de Cavas establece un ranking de prioridades y en función de ellas se eligen dos alternativas para trabajar paralelamente en la zona norte y sur de la ciudad. “Actualmente se están realizado obras en las cava de Borgo y en el centro de alto rendimiento deportivo (CAR)”, informó Aimi.
En el tema trabajan en forma conjunta las subsecretarías de Higiene y Medio Ambiente, Control y Asuntos Hídricos, dando intervención a la Fiscalía en cuestiones de su competencia.
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