LA CERVEZA ES SÓLO BRASILEÑA
En 1890, el prusiano Otto Bemberg dio el puntapié inicial al emporio que cambió de manos.
Ahora, la cerveza es sólo brasileña. La compañía líder en el mercado argentino de esa bebida, Quilmes, pasó finalmente ayer a manos de la firma de capitales belgas y brasileños Inbev, en una operación que insumió un monto de 1.200 millones de dólares y que cerró un ciclo de adquisición accionaria iniciado hace cuatro años.
En un comunicado enviado a la Bolsa de Valores de Sao Paulo, Inbev informó que cerró el acuerdo con la empresa Beverage Associates Corp (BAC) para la compra del total de acciones que esa compañía detenta en Quinsa (Quilmes Industrial, con sede en Luxemburgo), controlante a su vez del grupo Quilmes Internacional, que está radicado oficialmente en el paraíso fiscal de Bermudas.
Con esta adquisición anunciada ayer, Inbev pasará de controlar el actual 56,72 por ciento de la acciones de Quinsa al 81,18 por ciento. Las acciones restantes flotarán libremente en la Bolsa de Luxemburgo.
El acuerdo representa la última etapa de la operación iniciada en mayo de 2002, cuando Inbev compró su primera participación en Quinsa, empresa líder en los mercados de cerveza en la Argentina –con el 70 por ciento del total de ventas–, Bolivia, Uruguay y Paraguay. Y con creciente participación en Chile.
Quinsa era controlada por Beverage, en la que había quedado la participación accionaria de los descendientes del fundador de la dinastía Bemberg, Otto, un banquero prusiano que arribó a la Argentina en 1850 y 40 años más tarde lanzó el primer balón de cerveza desde la maltería Brasserie Argentine que había levantado en la localidad porteña de Quilmes.
AGUA MINERAL, GASEOSAS Y CERVEZA
Con el control de Quilmes, la belgo-brasileña Inbev también hará lo propio en la Argentina con los productos de las líneas Brahma y Pepsi, que incluye a las marcas Seven Up, Paso de los Toros y Mirinda; las cervezas Brahma, Bieckert, Palermo e Iguana, además de las bebidas Gatorade y el agua mineral Eco de los Andes, Glaciar y Nestlé Pureza Vital.
De acuerdo con las informaciones que surgen de la página web de la empresa, en la Argentina la firma ganó en 2004 un total de 59 millones de dólares tras haber facturado 765,2 millones de la misma moneda.
DEVALUACIÓN Y DESPUÉS
Así, la familia Bemberg terminó de enajenar el emporio que iniciara Otto en 1890. Es otro caso del proceso de extranjerización de empresas que se profundizó tras la devaluación de 2002. Ese año, precisamente, Inbev –a través de su controlada Ambev– le compró a los descendientes del inmigrante prusiano el 36,1 por ciento de sus acciones en Beverage por unos 600 millones de dólares. Ayer, el grupo Miguens-Bemberg culminó el ciclo al resignar el 40 por ciento del capital y el 60 por ciento de los votos que poseía, por la friolera de 1.200 millones de dólares.
Este control de Quilmes por capitales extranjeros tiene como antecedente inmediato al del otro holding de origen familiar traspasado también a manos brasileñas: la cementera Loma Negra, emporio de los Fortabat que el año pasado Amalita dejó en manos del grupo Camargo Correa por 100 millones de dólares.
CAE EL EMPORIO FUNDADO POR UN PRUSIANO EN 1890
La historia del grupo Bemberg arrancó a fines del siglo XIX. Fue en 1850, cuando el padre de la dinastía, Otto Peter, se estableció en Buenos Aires como banquero e industrial, para fundar 40 años después en Quilmes, la Brasserie Argentine (Cervecería Argentina). Fue la primera cervecería del país. Con su hijo Otto Sebastián y un grupo de inversores, Bemberg la fundó en 1888, pero con sede en París. Sin embargo, la fábrica fue oficialmente inaugurada dos años después, en 1890. Y allí comenzó un negocio que no cesó de expandirse –incluso abarcó el rubro minería– pero que tuvo retrocesos. La relación con el peronismo no fue la mejor.
En 1952, el gobierno de Juan Domingo Perón expropió los bienes de la familia bajo la acusación de evasión de impuestos. Los Bemberg le hicieron juicio al Estado. Y lo ganaron finalmente tras el golpe de Estado de 1955, cuando cobraron una fuerte indemnización. La empresa se internacionalizó. Ya había establecido operaciones en Paraguay en 1932, y luego se expandió al Uruguay en 1965 y a Chile en 1991. En 1996, adquirió dos cervecerías en Bolivia.
Fue un año después de ingresar al negocio de gaseosas con una Embotelladora de Coca Cola en Paraguay. En 1994 incursionó en el rubro del agua mineral en la Argentina. Y a fines de la década del 90, apostaron fuerte al comprar Baesa –la embotelladora de PepsiCo en el país–. Esa operación convirtió al grupo en el número uno del mercado local de bebidas. Toda una historia que ahora queda en manos de brasileños y belgas.
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