LA CGT DECIDIÓ METER PRESIÓN, AUNQUE TUVO UN GUIÑO OFICIAL
Una señal directa al Gobierno, ya que ése es el ámbito en el que suelen tomar las decisiones más fuertes.
En la reunión de consejo directivo de ayer —de la que casi no participó Susana Rueda—, Moyano y Lingeri informaron a sus compañeros de la cúpula de la CGT sobre la reunión que tuvieron con Kirchner el martes a la noche en la Casa Rosada.
“El Presidente dijo que primero quiere tener aprobado el Presupuesto y avanzar en la negociación con los bonistas. Pero lo importante es que no hubo una negativa. La cosa está bien encaminada”, le dijo uno de los referentes de la central sindical a Clarín.
Según los sindicalistas, Kirchner les reiteró su “voluntad de buscar los mecanismos para tratar de mejorar los ingresos de los trabajadores”.
La CGT manifestó su desacuerdo con la propuesta del ministro de Economía, Roberto Lavagna, de realizar un solo pago extra del salario familiar a fin de año, tal como anticipó este diario la semana pasada.
Mientras tanto, la CGT convocó al Comité Central Confederal. Iba a hacerse el 4 de noviembre pero una gestión oficial logró demorarlo una semana. Allí se analizarán todos los temas gremiales del último año y, en caso de que para esa fecha no hubiera llegado una respuesta oficial, se discutiría si es conveniente o no endurecer las posiciones.
Como siempre, el más duro frente al Gobierno es el gastronómico Luis Barrionuevo, secretario de Seguridad Social de la CGT. Ayer hizo circular un papel en el que expresó su “preocupación” por la “inequidad que existe en el Presupuesto 2005”. Se refirió concretamente a que los sectores energéticos y de transporte “reciben jugosos subsidios” y no se atienden los reclamos para elevar las asignaciones familiares que “desde 1996 permanecen congeladas”.
Lo cierto es que la CGT quedó descolocada ante la indefinición del Gobierno sobre un incremento en las asignaciones familiares. Hace un mes, el mismo Moyano salió a anunciar que Kirchner haría el anuncio a fines de setiembre. Está por llegar noviembre y no hubo novedades.
De todos modos, hay quienes sostienen ahora que los sindicalistas habrían llegado a un acuerdo con el Presidente para guardar silencio durante un par de semanas hasta que el Gobierno termine de definir si es posible el aumento.
Lo único que está claro es que, en el caso de que se anunciara oficialmente un incremento, sería mucho menor al ciento por ciento que reclamaron inicialmente los sindicalistas.
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