LA CIENCIA ABRIÓ UNA NUEVA ERA: CLONARON EMBRIONES HUMANOS
En un alarde sorprendente -pero tal vez inevitable-, investigadores de la Universidad de Seúl alcanzaron una de las metas más deseadas y controvertidas del mundo científico: por primera vez en la historia, clonaron embriones humanos y obtuvieron de ellos las células primigenias que en teoría pueden transformarse en cualquier tejido del organismo.
El logro fue difundido ayer durante una teleconferencia transmitida a todo el mundo desde uno de los anfiteatros del Hotel Hyatt de Seattle, donde la Asociación Americana de la Ciencia realiza su reunión anual.
El anuncio dejó sin aliento a investigadores de todas las nacionalidades, entre otras cosas, porque deja entrever la posibilidad de producir a voluntad estas células, llamadas stem o indiferenciadas, que actualmente se contemplan como un camino para reparar órganos dañados y curar desde la diabetes hasta el mal de Parkinson. Pero también reaviva los fantasmas que se asocian habitualmente con la producción de seres humanos clonados y despierta reparos éticos.
Los científicos, sin embargo, fueron muy cautos y se esmeraron en poner paños fríos: “Nuestro interés está centrado en desarrollar líneas de células totipotenciales. Estamos contra la clonación reproductiva y proponemos que se prohíba en todo el mundo”, aseguró durante la teleconferencia y en un vacilante inglés el doctor Woo Suk Hwang, uno de los directores del trabajo.
En el paper que hoy publica Science , los científicos subrayan que fueron supervisados en todo momento por un comité de ética.
De hecho, si bien esta tecnología que hasta ayer formaba parte de la fantasía ofrece esperanzas de encontrar la cura a muchas enfermedades crónicas, los investigadores advierten que podrían pasar muchos años antes de que las células stem se conviertan en terapias reales.
“Es un experimento que aporta la prueba, largamente anticipada, de que la clonación terapéutica humana es posible -afirmó el doctor Rudolf Jaenisch, del Instituto Whitehead de Investigación Biomédica, en Cambridge, Massachusetts-. Pero por ahora carece de aplicaciones prácticas. Serán necesarios años de investigaciones adicionales antes de que los trasplantes de células troncales embriónicas puedan ser considerados en los seres humanos.”
“En el terreno del trasplante de órganos y tejidos, en mi opinión y lo digo permanentemente, las promesas son tan optimistas como lejanos los resultados a esperar”, coincidió el doctor Pablo Argibay, director del Instituto de Ciencias Básicas y Medicina Experimental del Hospital Italiano.
Como se destaca en un comentario que acompaña el artículo, desde el nacimiento de la oveja Dolly -en 1996- y el aislamiento de células madre embrionarias -ocurrido en 1998-, los científicos comenzaron a plantearse la posibilidad de combinar ambas estrategias para crear células troncales con los mismos genes del paciente y así sortear el rechazo inmunológico.
Una meta difícil de alcanzar
Sin embargo, hasta ahora el objetivo se había mostrado obstinadamente elusivo. El científico argentino José Cibelli, que figura como uno de los consultores de este trabajo, hizo un intento, pero sólo había logrado desarrollar 16 células.
Los investigadores coreanos utilizaron la técnica conocida para clonación animal. Insertaron núcleos de células cúmulo (que rodean los óvulos en desarrollo dentro del ovario) en óvulos a los que se les había retirado previamente el núcleo. Emplearon sustancias químicas para estimular la división embrionaria y dejaron que se desarrollaran durante una semana, hasta tener entre 100 y 150 células. Entonces, removieron las células que en un embrión normal están destinadas a constituir la placenta y dejaron el manojo de células que formarían el feto. Cuando estas células se cultivan, pueden transformarse en células troncales, que se reproducen indefinidamente y retienen la capacidad de formar todos los tipos de células que construye el organismo.
Dado que hasta ahora se habían notificado varios fracasos, los científicos habían teorizado que tal vez era imposible clonar primates. Pero el grupo coreano introdujo modificaciones en cada paso del proceso. Por ejemplo, se especulaba que cuando el investigador “chupaba” el núcleo del óvulo con una pipeta, podía dañar proteínas vitales. Entonces hicieron un corte y extrajeron el material genético presionando suavemente la células de cúmulo. También experimentaron con los tiempos del cultivo.
Otro hecho al parecer decisivo fue la gran cantidad de óvulos que tuvieron disponibles -242- que fueron donados gratuitamente. (La compañía norteamericana Advanced Cell Technology llegó a ofrecer 4000 dólares a eventuales donantes para hacer un ensayo). Así, esta vez se obtuvieron 70 generaciones de células stem, algo consideradouna hazaña sin precedente.
“Los autores del experimento hicieron un trabajo increíble, pero no hay una tecnología esencialmente nueva -afirmó Donald Kennedy, editor en jefe de Science, durante la teleconferencia-. Pero enfatizo que es una promesa de largo, no de corto plazo.”
Y más adelante agregó: “Me preguntaron cuatro veces esta mañana si esto podía ofrecer una receta para la reproducción humana. Lo es tanto como capturar una tortuga sirve para hacer sopa de tortuga. Pero estaremos contentos de que este trabajo se utilice para lo que fue pensado”.
Lo cierto es que, con este logro, la ciencia vuelve a cruzar una delicada frontera. Seguramente, esta nueva cosecha de conocimientos abrirá posibilidades inimaginables, pero también planteará cuestiones de difícil solución.
Como todas las tecnologías desde que el ser humano descubrió el fuego.
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