LA COALICIÓN DE BERLUSCONI, ANTE UNA PRUEBA DE FUEGO PARA EL 2006
Los italianos fueron ayer a las urnas para participar en elecciones que se celebran en 13 regiones y varios centenares de ayuntamientos, consideradas como una prueba de fuego para la derechista coalición gobernante del primer ministro Silvio Berlusconi.
La cita electoral, clave para definir el panorama con vistas a las legislativas de 2006, quedó ensombrecida por la muerte, el sábado, del papa Juan Pablo II.
Los comicios, que continuarán durante la jornada de hoy, han registrado una participación del 50 por ciento, según las últimas cifras oficiales.
En estas elecciones de dos días, la clara favorita es la oposición de centroizquierda del Olivo, según las encuestas. Los primeros resultados se esperan para hoy, después del cierre de los colegios electorales a las 17.00 horas.
Más de 41 millones de personas estaban en condiciones de participar en los comicios destinados a elegir gobernadores y concejos municipales en 13 de las 20 regiones de Italia.
La votación es considerada un importante indicador de la fuerza del gobierno centroderechista previo a las elecciones generales del 2006, cuando el gobierno de Berlusconi viene recibiendo numerosas críticas de la oposición.
La votación comenzó a las 8.00 de la mañana de ayer y se espera que las mesas electorales estén abiertas hasta las 3.00 de la tarde de hoy.
Previo a los comicios, la coalición gobernante de Berlusconi controlaba ocho de las regiones. La oposición centroizquierdista detenta el poder en las restantes cinco regiones.
En días recientes, a medida que la salud del Papa declinaba, la campaña disminuyó en intensidad. La mayoría de los políticos cancelaron actos públicos y se unieron el sábado al coro de los dolientes, tras conocerse el fallecimiento del Pontífice.
La jornada de hoy se inició bajo la conmoción suscitada por la muerte de Juan Pablo II, y marcada por la normalidad después de que las autoridades confirmaran que en cualquier caso las votaciones se llevarían a cabo.
Ayer a la mañana, líderes de ambas partes, entre ellos Berlusconi, se unieron a los sacerdotes para orar frente al cadáver del Papa que yacía en capilla ardiente en el Vaticano.
Hubo pedidos para que fueran postergadas las elecciones, pero el ministro del Interior, Giuseppe Pisanu, se negó a aceptar esas solicitudes. “El dolor por el Santo Padre no puede distraernos de nuestros deberes como ciudadanos”, declaró Pisanu el sábado.
Estas elecciones son vistas por los analistas políticos italianos como un prólogo de los comicios legislativos que se celebrarán el año próximo, en los que el duelo será entre el actual primer ministro de derecha, Silvio Berlusconi, y el líder de la oposición, Romano Prodi, quien ha sido jefe del Ejecutivo entre 1996 a 1998 y de la Comisión Europea entre 1999 a 2004.
Aunque ninguno de los dos es candidato en las elecciones que se iniciaron ayer, ya parecen haber lanzado sus respectivas campañas para el 2006. Berlusconi y Prodi tiene una pésima relación personal y no pierden ocasión de lanzarse dardos, conscientes de que la cita electoral que culmina hoy es la base sobre la que construir el proyecto para conseguir el poder el año que viene.
Hace cinco años, Berlusconi allanó su camino hacia Roma al ganar en las elecciones regionales. “El gobierno no tiene legitimidad para continuar su trabajo”, afirmó tras su triunfo en abril de 2000. Y El gobierno de izquierdas de aquel entonces se colapsó.
El ex presidente de la Comisión Europea quiere ahora hacer exactamente lo mismo. Y los observadores consideran que sus posibilidades no son malas.
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