LA CONFESIÓN DEL VASCO EN LA SESIÓN SECRETA DE LA COMISIÓN DE ACUERDOS DE LA LEGISLATURA
Carlos Reutemann y Horacio Usandizaga se conocen desde hace más de una década. Se tutean, se llaman por sus apodos. Se reunieron por primera vez a fines de 1991, antes de que el santafesino asumiera su primer gobierno. La relación se fortaleció a partir de 1995, cuando coincidieron en el Senado de la Nación: uno se sentaba al lado del otro, pasillo de por medio, no muy lejos de Jorge Massat. Volvieron a enfrentarse en las elecciones provinciales de 1999 que ganó Reutemann, pero antes de ir a las urnas, sellaron un pacto de no agresión, que Usandizaga reveló en su paso por la comisión de Acuerdos de la Legislatura, donde el miércoles defendió su designación en el Enress. Ubicó aquel “compromiso” en las vísperas electorales de 1999, cuando uno era candidato a gobernador por el PJ y el otro por la Alianza. “Reutemann propuso no agredirnos, no poner palos en la rueda. Y yo le dije: ‘Bueno, está bien, asumo el compromiso porque es seguro que vas a ganar vos. De todas maneras nosotros no te vamos a poner palos en la rueda'”, dijo Usandizaga al recordar el día que se declaró derrotado y pronosticó el triunfo de su amigo. Estos son los tramos sustanciales de la sesión secreta en la comisión de Acuerdos.
Usandizaga llegó a la entrevista junto a sus incondicionales, entre ellos el diputado Miguel Basaldella. Saludó sólo al presidente de la comisión, el justicialista Mario Esquivel. Y después contestó todas las preguntas durante casi dos horas. Una estaba cantada. “¿Puede explicar el pacto, el acuerdo o el convenio con el señor gobernador del cual surge su nominación para el cargo al que ha sido propuesto?”, planteó Carlos Favario (PDP).
“No hay pacto, jamás lo hubo. Hace cuatro años que vengo escuchando esto del pacto o el acuerdo con Reutemann”, se quejó Usandizaga. “Lo que tengo con Reutemann es una muy buena relación que no puedo decir que haya nacido en su primer gobierno (1991/95), cuando nos encontramos en algunas oportunidades, es cierto. Pero fueron entrevistas que tenían, no crean que estoy pecando de pedantería, el gobernador de la provincia con el que decía que era el jefe de la oposición… Muchas veces tuvo la gentileza de pedirme opiniones sobre temas de la provincia. En 1995, tanto Reutemann como yo fuimos elegidos senadores. Nos incorporamos simultáneamente al Senado… Y por esas cosas que tiene esto, estábamos sentados en el recinto, uno al lado del otro, pasillo de por medio. Comenzamos a charlar mientras esperábamos el quórum o en un cuarto intermedio. Fuimos charlando, charlando. Tomamos un café juntos: ‘venite a mi despacho’. Y fuimos entablando una relación amistosa que nunca oculté… Ahí nació un trato cordial entre ambos, que de ninguna manera implica tener un pacto, una connivencia, un contubernio. Muchas cosas se han dicho que no son ciertas. Estuvimos cuatro años juntos en el Senado, donde él por su lado y yo por el mío, estábamos siempre en consulta con el gobernador de esa época (Jorge Obeid)”.
“Después, en 1999 se dio una nueva confrontación (en las elecciones a gobernador que ganó Reutemann). Para entonces coincidíamos en algunas conversaciones que habíamos tenido, café de por medio, que la situación económica era difícil, preocupante. Estábamos viviendo un proceso recesivo y hablamos de la necesidad de no agredirnos, cualquiera sea el que gane. Casi seguro que iba a ganar él, yo se lo dije medio en sorna, porque él dijo que si no nos vamos a agredir, no vamos a meter palos en la rueda. Yo le dije: ‘Bueno, está bien, asumo el compromiso porque es seguro que vas a ganar vos. De todas maneras nosotros no te vamos a poner palos en la rueda, lo que no te vamos a votar son aquellas cosas en las que no estemos en desacuerdo, porque no están dadas las condiciones del país, ni tampoco en la provincia para que nosotros pongamos palos en la rueda'”, relató el Vasco.
Usandizaga dijo que ese mismo “compromiso” que asumió con Reutemann se lo pidió más tarde el Presidente de la República, en una reunión en la Casa Rosada, el 13 o 14 de diciembre de 1999. “El nos pidió que tratáramos de tener buena relación con los gobiernos provinciales. Y dijo más o menos lo que ya habíamos conversado con Reutemann, que la situación era muy difícil”, explicó. Está claro que se refería a Fernando de la Rúa.
El paso siguiente fue comunicar el acuerdo a sus amigos. “Tuve una reunión con los legisladores provinciales y les dije que ese era un compromiso mío, personal”, recordó Usandizaga. “Lo dije públicamente más de una vez: esa era mi postura y en su momento fue aceptada por los legisladores del radicalismo. La discutimos. Algunos argumentaron una cosa, otros otras, ¿Cuál es el límite de esto? ¿Cuál es el límite de lo otro? A veces me llamaban para preguntarme sobre algún tema y yo les decía: ‘hagan lo que crean que es mejor para la provincia’. Lo único que les decía es que no tenemos que obstruir, cosa que a veces se hace”.
Usandizaga reveló que una de esas charlas con Reutemann resultó clave. “Alguna vez sugerí la posibilidad de que en los organismos de control hiciéramos algo ya se hace a nivel nacional: darle participación a alguien que no es del mismo partido gobernante. No sólo en los organismos de control sino también en otros donde se supone hay que defender los intereses de la gente, como la Defensoría del Pueblo”, dijo.
OTROS CUATRO
En la entrevista con Usandizaga, un diputado del PDP recordó cuatro designaciones polémicas: el juez de la Corte Suprema de Justicia, Mario Netri, el vocal de la Cámara en lo Contencioso Administrativo de Santa Fe, Luis Alberto De Mattía, el defensor del Pueblo de Rosario, Ricardo Cicarellli y el ex director del Enress, Santiago Mascheroni. “¿Todos fueron propuestos por usted?”, le preguntó Carlos Favario.
-Sí, porque son sumamente capaces -confesó Usandizaga.
-Le estoy preguntando nada más.
‑Sí, señor -reiteró el Vasco. Y ensayó una larga explicación sobre los organismos de control.
‑¿Usted cree que las propuestas son personales o las debe hacer el partido? -lo cortó Alicia Tate.
‑Eso depende porque es una facultad, una atribución (de Reutemann).
‑Pero si es un lugar para la oposición…
‑No, eso lo decía el gobernador. Pero no hay ninguna norma que obligue al Poder Ejecutivo a proponer en un cargo en el Enress o en la Defensoría del Pueblo a alguien de la oposición. Es un gesto, una actitud.
Usandizaga relató entonces cómo ascendieron sus elegidos. “Un día el gobernador me dijo: sugerime algún nombre (para la Corte Suprema) y yo después te voy a dar algún nombre. Incluso me sugirió una terna para la Corte y me preguntó por otra persona que, por supuesto, no voy a dar el nombre y yo le dije lo que pensaba. Me pidió una opinión a mi, no al partido… Yo no resolví en nombre de la UCR, me lo pidió a mi porque hay confianza entre nosotros”, señaló el legislador. Y así llegó el doctor Netri a la Corte.
“Lo mismo para la Defensoría del Pueblo”, agregó Usandizaga. “Me pidió un nombre y le di el de una persona que podía estar ahí: Ricardo Cicarelli. Y creo que Cicarelli se está desempeñando bien”.
Antes ya había ocurrido lo mismo con Mascheroni. “Cuando el gobernador me pidió un nombre para el Enress, sugerí el de Mascheroni, porque estaba capacitado para desempeñarse en el cargo, es abogado. Y él se desempeñó bien. De vez en cuando le preguntaba al gobernador: ‘¿Qué tal anda Mascheroni?’. ‘Bien’, me decía”.
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