“LA COPA DAVIS SE JUEGA POR LA GLORIA”
Aun cuando por estos días la mirada está puesta en la finalización del calendario profesional y en el juego de las posibilidades de poder contar con tres argentinos en el Masters de Houston, la programación de la próxima temporada ya es un hecho. Y después de un año en el que el tour brindó excelentes resultados, una de las materias pendientes de la Legión es plasmar ese dominio en la Copa Davis.
Después del temporal que provocó la carta que los jugadores enviaron a la Asociación Argentina de Tenis desde Montecarlo, en abril, Alberto Mancini, de 35 años, se convirtió en el sucesor de Gustavo Luza y estuvo a cargo del equipo en los Juegos de Atenas. Misionero de nacimiento, rosarino por adopción, Luli, ex N° 8 del mundo y campeón de Roma y Montecarlo en 1989, se sentará por primera vez en la silla de capitán cuando la Argentina se enfrente como local a la República Checa, un rival al que nunca pudo vencer en matches por el torneo de la Ensaladera de Plata. Y en el Buenos Aires Lawn Tennis Club, el escenario del partido que se disputará entre el 4 y el 6 de marzo próximo, Mancini entregó el primer boceto de su proyecto.
-¿Cómo ves a los checos? ¿Es un buen rival para arrancar?
-Creo que el sorteo y la condición de local son cosas importantes, pero la República Checa es un rival para tener cuidado. Cuenta con jugadores como Jiri Novak, ex top-ten y ganador en Tokio, alguien que si bien no le gusta jugar sobre polvo de ladrillo tuvo buenos resultados en esa superficie; Tomas Berdych, un jugador joven, en ascenso y peligroso, sumado al buen dobles que compone Martin Damm y Cyril Suk. Es un equipo sólido y debemos estar bien preparados.
-¿La preparación ya está en marcha?
-He tenido unos primeros contactos, algunos personales y otros por e-mail. La idea es tener una reunión con todos los jugadores, a fin de año, porque considero que, primordialmente, la Copa Davis tiene que ser encarada como un trabajo en conjunto en el que también deben participar los cuerpos técnicos. Ellos también definen los calendarios de los jugadores y creo que la misión del capitán es estar en permanente contacto con ellos.
-¿Cuál es la idea que tenés para conformar el equipo?
-Falta tiempo y puede pasar cualquier cosa en el medio. Lógicamente estoy pensando, analizando alternativas, pero prefiero no hablar públicamente antes de conversar con los jugadores. Si lo hago, empiezan las controversias: que Mancini dijo esto o lo otro. No vale la pena porque esas cosas desgastan las relaciones y yo busco otro perfil para este trabajo.
-Más allá de tu idea, ¿cuál sería el esquema elegido, cuatro singlistas?
-Repito, prefiero no hablar. Es lo mismo cuatro singlistas, tres singlistas y un doblista, o dos singlistas y una pareja de dobles. No hay que descartar nada.
-¿Es difícil o es sencillo ser capitán con tanta variedad de jugadores?
-En la medida en que se cuente con más jugadores me parece que es más fácil. Ante las alternativas con las que la Argentina cuenta, y sabiendo que no se juega en una sola superficie, nuestro país cuenta con tranquilidad para formar el equipo. Antes se lesionaba uno y se desmoronaba la estructura. Yo cuento con el privilegio de contar con muchos jugadores buenos.
-La Copa Davis es una materia pendiente para la Argentina. Después de todo lo que ocurrió en los últimos años y sabiendo que se cuenta con una gran base, ¿cuál es la fórmula para ganarla?
-Es difícil decirlo de un día para el otro. Pienso que tiene que haber convicción, determinación y entrega de todos los involucrados. Las tres patas del asunto (jugadores, capitán y dirigentes) deben tener un objetivo común. Tiene que haber una incentivación de forma que se establezca un compromiso con la meta de ganarla. La Copa Davis tiene que ser gran parte del objetivo de un año.
-Hay lugar sólo para cuatro. ¿Cómo se manejan las entradas y las salidas?
-Para mí, todos los jugadores forman parte del equipo. El seleccionado de fútbol lo componen los 11 que salen a la cancha y los 11 que están afuera. Hay que entender eso. Es lógico que cuando uno salga sienta frustración.
-¿A vos te pasó como jugador?
-Sí, un par de veces, pero supe entender que no era mi momento. Si todos luchan por el bien común, no tiene por qué haber enojos hacia la otra parte.
-Es parte de una identificación…
-Yo sé que todos los chicos tienen la ilusión y la motivación de jugarla. Los singlistas y los doblistas me lo han manifestado. El concepto es lograr la conciencia de equipo, más allá de todo: la Davis se juega por la gloria.
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