LA CORTE COMIENZA EL AÑO CON LA INCÓGNITA DE DOS SILLAS VACÍAS
A pesar de que ya se venció hace tres meses el plazo para la designación del reemplazante del juez Augusto Belluscio, quien se jubiló en setiembre, el 2006 encontrará a la Corte Suprema con sólo siete jueces en funciones. Y sin ninguna señal que indique que el presidente Néstor Kirchner ya definió a quién proponer para esa vacante, ni para la que se abrió tras la destitución de Antonio Boggiano, quien todavía tiene esperan zas de que una Corte de conjueces lo reponga en el Tribunal.
Cuando se conoció la renuncia de Belluscio apareció un nombre como posible candidato: el de Mario Kaminker, especialista en Derecho Comercial y Laboral, y socio en el estudio jurídico del secretario de Seguridad bonaerense, León Arslanian. Pero ya pasaron tres meses desde que se venció el plazo de treinta días establecido para la postulación de un nuevo candidato y desde el Gobierno no dejaron trascender más nombres.
En la misma Corte Suprema no saben nada de nuevos candidatos, aunque algunos jueces arriesgan sus interpretaciones. Para uno de ellos, según confió a Clarín, “el Gobierno no sabe a ciencia cierta a quién poner en el Tribunal, sobre todo ahora que los climas están caldeados por la polémica sobre la reforma del Consejo de la Magistratura”.
Otro de los miembros de la Corte, en cambio, sostuvo que “si se destraba el tema de la pesificación, no habrá necesidad de nombrar a ningún juez más. Y entonces será posible concretar el proyecto de reducir a siete el número de jueces”.
Con la renuncia de Belluscio, la Corte se quedó con un voto menos en las causas sobre la pesificación de los depósitos bancarios, un conflicto que inundó al Tribunal con unos 45.000 recursos de amparo que todavía están pendientes.
Como a la renuncia de Belluscio se sumó la destitución de Boggiano, quedaron sólo dos jueces a favor de avalar la devolución de los depósitos bancarios a 1,40 peso más CER por dólar depositado: Juan Carlos Maqueda y Elena Highton de Nolasco.
Otros tres jueces, Eugenio Zaffaroni, Ricardo Lorenzetti y Carmen Argibay, estarían a favor de avalar la pesificación como un mecanismo del Estado en un momento de crisis económica, pero serían partidarios de devolver a los ahorristas en pesos el 100% del valor de mercado de los dólares depositados. En otras palabras, no estarían de acuerdo en anular la pesificación y volver a redolarizar los depósitos, pero sí serían partidarios de preservar en su totalidad el derecho de propiedad sobre los ahorros.
Una decisión de este tipo tomó Zaffaroni en el fallo “Bustos”, donde sostuvo la validez de la pesificación pero propuso devolver en su moneda de origen los depósitos inferiores a los 70.000 dólares. De los otros dos jueces que componen la Corte, el presidente, Enrique Petracchi, no interviene porque está excusado en estas causas, mientras que Carlos Fayt es el único que tiene una postura abiertamente a favor de redolarizar los depósitos y declarar inconstitucional la pesificación.
Es decir que actualmente la mayoría de los jueces de la Corte están dispuestos a avalar la pesificación, pero no hay coincidencia entre al menos cinco de ellos sobre la forma de devolver esos depósitos.
En este cálculo se basan los pronósticos que aseguran —desde el interior de la Corte— que en el primer semestre de 2006 el Tribunal volverá a tener nueve jueces.
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