LA CORTE SUPREMA TENDRÁ LA ÚLTIMA PALABRA SOBRE LA EXTRADICIÓN DE ASTIZ
El fiscal Castaño informó que “fue concedido el recurso de apelación interpuesto ante el juez que dictó la sentencia” en la que se rechazó el pedido del gobierno de Francia por la extradición de Astiz, y señaló que, por ese motivo, será “la Corte Suprema de Justicia de la Nación la que en definitiva resuelva la última instancia judicial”.
El gobierno de Francia apeló hoy ante la Corte Suprema de Justicia argentina el rechazo a su solicitud de extradición del ex marino Alfredo Astiz, acusado por la desaparición de dos monjas francesas durante la dictadura militar.
La apelación fue presentada por Jean Pierre Gardés, cónsul de Francia en la sureña ciudad de Bahía Blanca, donde se dirime el proceso de extradición, informó el fiscal federal Hugo Cañón.
La Fiscalía argentina, que apeló el viernes pasado el rechazo a la extradición de Astiz, “está trabajando conjuntamente” con el gobierno francés, destacó Cañón luego de reunirse con Gardés para analizar la marcha del proceso.
Explicó que ambas apelaciones serán enviadas en los próximos días a la Corte Suprema por el juez federal de Bahía Blanca, Alvarez Canale, a cargo del caso, que fue quien rechazó la petición de extradición del ex marino, el 20 de septiembre pasado.
“Confiamos en que esto se resuelva a nuestro favor lo más rápido posible, como corresponde”, comentó Cañón, que a comienzos de mes presentó una queja al juez por las demoras en llevar adelante estas actuaciones, que empezaron a comienzos de agosto último.
El fiscal argentino aclaró que la Corte Suprema “no tiene plazos fijados” para resolver las actuaciones judiciales sometidas a su consideración.
La extradición de Astiz se tramitó en Bahía Blanca, donde está situada la mayor base naval de Argentina, a 800 kilómetros al sur de Buenos Aires, por tratarse de la jurisdicción en la que el ex marino tiene fijada su residencia.
En 1990, un tribunal de París condenó en ausencia a Astiz a prisión perpetua por el secuestro, torturas y desaparición de las monjas francesas Alice Domont y Leonie Duquet, delitos “de lesa humanidad” cometidos en 1977.
El ex marino también es acusado por jueces argentinos, de España, Italia y Suecia por la desaparición de personas secuestradas por paramilitares de la Escuela de Mecánica de la Armada durante el régimen militar que gobernó este país entre 1976 y 1983.
Como Argentina y Francia no tienen vigente un acuerdo bilateral de extradición, el caso de Astiz se rige por el Convenio Internacional de Cooperación Penal, que dispone que las fiscalías deben representar a la parte acusadora.
“Esto no impide que el gobierno francés nombre a un representante propio para tener una mayor participación en el proceso”, apuntó el fiscal Cañón.
Alfredo Astiz está detenido en una base naval de la ciudad de Zárate, a las afueras de Buenos Aires, por orden del juez federal Sergio Torres, que investiga delitos de represión cometidos en la Escuela de Mecánica de la Armada, donde funcionó uno de los mayores centros ilegales de detención durante la dictadura.
En ese instituto naval fueron vistas por última vez con vida las dos monjas francesas desaparecidas y también la joven sueca Dagmar Hagelin, también secuestrada en 1977 por un grupo paramilitar cuya dirección se atribuye a Astiz.
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