LA CRISIS POLÍTICA EN ECUADOR TERMINÓ CON EL GOBIERNO DE LUCIO GUTIÉTERREZ
Después de seis días de agitación popular, el Congreso ecuatoriano destituyó ayer al cuestionado presidente Lucio Gutiérrez, y en su lugar nombró a su vicepresidente, Alfredo Palacio. La decisión fue adoptada por “abandono del cargo”, con el respaldo de 60 diputados de los 100 que integran el poder legislativo. Sin embargo, la medida no terminó de aplacar a los manifestantes, que ahora piden la disolución del Congreso y llegaron a agredir físicamente a algunos diputados.
“Se terminó la dictadura, la inmoralidad, la prepotencia. Se ha desterrado el miedo. El pueblo de Ecuador ha decidido refundar la república”, afirmó el vicepresidente Alfredo Palacio, de 66 años, cuando tomó juramento en el Parlamento.
“No habrá perdón ni olvido para aquellos que no han respetado la república”, agregó en referencia a Gutiérrez y sus socios legislativos, que tomaron en diciembre el control de la Corte Suprema de Justicia y otros entes estatales, a través de mecanismos ilegales que desataron una crisis política.
Los legisladores, que se reunieron en un edificio contiguo al Parlamento, ante la amenaza de que los manifestantes irrumpieran en la Cámara, argumentaron “abandono de cargo”, asegurando que el presidente carecía del respaldo popular tras haber tomado controvertidas medidas políticas en un intento por reforzar su capacidad para gobernar.
Tras la destitución, Gutiérrez dejó el palacio presidencial en un helicóptero militar. El ex mandatario intentó abandonar el país en una avioneta desde el aeropuerto de Quito, pero cientos de personas ingresaron hasta la pista del aeropuerto para impedirlo.
Después de confusas informaciones sobre su paradero, se informó que el ex presidente se encuentra en la embajada de Brasil en Quito, donde solicitó asilo político.
La Fiscalía General, por su parte, ordenó la prisión de Gutiérrez para ser investigado por su supuesta participación en los hechos de violencia, en un intento por frenar su salida del país.
Protestas y muerte
El caos se apoderó ayer de las calles de Quito, dejando como saldo tres muertos. Horas antes había muerto un corresponsal chileno. Según informó la Cruz Roja, una señora que viajaba a Quito desde Vinces, en la costa ecuatoriana, para apoyar a Gutiérrez, murió al ser atropellada por un auto. Dos de las víctimas fatales tenían heridas de bala, causadas por los disparos que recibieron de personas no identificadas desde las dependencias del Ministerio de Bienestar Social.
Mientras miles de manifestantes pedían por la destitución del presidente, las Fuerzas Armadas retiraron su apoyo a Gutiérrez. El jefe del comando conjunto, general Víctor Rosero, sentenció: “El alto mando militar, en unidad de criterios, tomó la dura decisión de retirar su apoyo al presidente constitucional de Ecuador, Lucio Gutiérrez”. Afirmó además que las fuerzas armadas se mantenían “alejadas del conflicto político”, pero señaló que no estaban de acuerdo con “el caos, la anarquía y la violencia entre los ciudadanos”.
Por su parte, el jefe de la policía de Quito, Jorge Poveda, también renunció ayer, después del accionar policial que el martes a la noche causó un muerto y más de 200 heridos, en un intento de dispersar con gases lacrimógenos una marcha opositora de unas 30 mil personas.
Un fotógrafo independiente de nacionalidad chilena, Julio Augusto García, de 58 años, murió el martes a la noche por un paro cardíaco, asfixiado por los gases lacrimógenos usados por la policía, según un informe de la Cruz Roja.
“Que se vayan todos”
Miles de manifestantes festejaron ruidosamente la destitución de Gutiérrez en medio de exclamaciones de júbilo y del reclamo “no lo dejen ir”. Pero al anochecer los festejos sufrieron un brusco cambio, cuando un grupo de protestantes se desplazaron por la ciudad realizando saqueos y pidiendo la expulsión de todos los políticos del Congreso.
Los manifestantes se encaminaron al norte de la ciudad, al auditorio de una entidad privada donde estaban reunidos los diputados, para pedir que ellos también se vayan, junto al recién nombrado presidente Alfredo Palacio.
El edificio permanecía virtualmente sitiado por los manifestantes. Por unos instantes, Palacio se dirigió a la turba y dijo: “Se acabó la prepotencia, gobernaré con ustedes”. Pero los manifestantes gritaron al unísono “disuelva el Congreso”. El recién nombrado presidente aseguró que su nuevo cargo está a disposición del pueblo ecuatoriano. “Actuaré como ustedes quieran”, afirmó.
Mientras tanto, un grupo de protestantes golpeó al diputado Patricio Dávila, de derecha, con palos, puntapiés y golpes de puño. La presidenta interina del Congreso, Cyntia Viteri, también fue agredida y sufrió una herida cortante en la cabeza. Igual suerte corrió el legislador Miguel López, del partido de los indígenas Pachakutik, quien junto a uno de sus asistentes tenía el rostro ensangrentado.
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